Respuestas pendientes II

El 25 de octubre se realizó una nueva presentación de ‘Encuentros en EL UNIVERSO’, donde se trató el tema de las redes sociales desde distintas perspectivas. A mí me correspondió disertar sobre el tema ‘Redes sociales: nuevos hábitos y consumos’.

El tiempo, siempre escaso, hizo que se tuviera que dar por finalizado el evento quedando algunas preguntas pendientes, y se acordó con los asistentes que las respuestas las darían los expositores en sus respectivas columnas de opinión. Cumpliendo esa promesa, aquí traslado la segunda de ellas, que hace referencia al proceso de enseñanza-aprendizaje en millennials y generación Z: ¿Cómo educar, es recomendable diseñar los contenidos como videos o blogs?

No es una pregunta menor, he visto a muchos docentes que se sienten impotentes porque lo que antes funcionaba metodológicamente, hoy les rebota.

Si partimos de la premisa que el proceso de educación debe estar centrado en el estudiante, es decir, pasando de la pregunta ¿qué debo enseñar? a ¿cómo el alumno puede aprender?, el mundo del aprendiz es fundamental para que se puedan conectar los conocimientos con su experiencia.

Y si el alumno como sujeto ha cambiado en su forma de ver, entender y participar en el mundo a partir de la vida digital, entonces es probable que a ellos no les hagan sentido los recursos o argumentos que a nosotros, en su momento, sí nos han funcionado.

Ahí viene la propuesta de la pregunta, de usar blogs o videos en clases.

Es un inicio, pero eso es forma, lo importante es cómo se trabaja en la generación de contenidos para que comulguen con sus maneras de significar, para que les haga sentido en su mundo de hoy, cosa que no es fácil, porque ciertamente estamos frente a un cambio de paradigma que nos separa.

La forma también es importante, no solo en cómo se traslada el conocimiento, sino en la experiencia del aprender, donde podría ser recomendable usar el trabajo colaborativo, el trabajo interdisciplinario, la resolución de problemas, recursos lúdicos, juegos de simulación, medios y formatos digitales, entre otros, que se conecten mejor con su forma de vivir.

Para lograr eso hay que conocer bien a los estudiantes con los que vamos a trabajar, cuáles son sus intereses, motivaciones, consumos mediáticos, miedos, etc.

Si volvemos al inicio de la pregunta: ¿Cómo educar?, y observamos el educar, en su esencia, como el dotar a los seres humanos de las capacidades y conocimientos necesarios que les permitan operar, relacionarse y desarrollarse en el mundo, todo estaría condicionado a la idea de mundo que tenemos, que más allá de lo físico, es una construcción simbólica.

Y si estamos viviendo un cambio de paradigma que no pasa solo por la tecnología, sino por una nueva manera de observar, explicar y participar en el mundo a través de la cultura digital, podríamos preguntarnos ¿podemos los habitantes de un paradigma determinado, con una idea del mundo, enseñar a otros a vivir en otro paradigma, es decir, en otra idea del mundo?

Es un gran desafío para los docentes, con muchas posibilidades para repensar lo que hacemos y cómo lo hacemos. Una gran oportunidad. (O)

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