Provincia de Esmeraldas

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Las costas de la provincia de Esmeraldas fueron descubiertas por el piloto Cap. Bartolomé Ruiz el 21 de septiembre de 1526, cuando conducía las naves en las que Diego de Almagro y Francisco Pizarro viajaban hacia el sur en busca del Imperio de los Incas, y debe su nombre a la gran existencia de piedras preciosas, especialmente esmeraldas, que los españoles encontraron en esas tierras (Algunos investigadores sostienen que Bartolomé Ruiz había desembarcado anteriormente en lo que hoy es la Tola).

En épocas prehispánicas su territorio estuvo habitado por algunas porciones tribales que tomaron diferentes nombres como Atacames, Colorados, Cayapas y otras.

Durante la colonia tuvo categoría de provincia, y como tal, el Rey de España se la concedió por dos generaciones a don Pedro Vicente Maldonado. Por esa época su capital se alternó entre San Mateo y Atacames, más tarde, de acuerdo con la Ley de División Territorial de Colombia, expedida el 25 de julio de 1824 por el Gral. Francisco de Paula Santander, perdió la condición de provincia y sus territorios pasaron a integrar la provincia o departamento de Quito, a la que pertenecieron hasta el 18 de noviembre de 1847, en que el gobierno del Dr. Vicente Ramón Roca expidió el decreto de su provincialización.

El 2 de septiembre de 1852 y cumpliendo el mandato de la Asamblea Legislativa de aquel año, el presidente García Moreno decretó el traslado de la cabecera de la provincia, de San Mateo al lugar donde hoy se encuentra, con el nombre definitivo de Esmeraldas.

En la actualidad tiene una extensión aproximada de 15.906 km2, y limita al norte y al oeste con el océano Pacífico, al sur con las provincias de Manabí y Pichincha, y al este con las de Carchi e Imbabura.

Su capital es la ciudad de su mismo nombre y está integrada por los cantones Atacames, Eloy Alfaro, Esmeraldas, Muisne, Quinindé, Río Verde y San Lorenzo.

Ocupa extensas zonas planas y bajas, con muy pocas elevaciones que no alcanzan ni los 800 m sobre el nivel del mar; en cambio está cruzada por numerosos ríos como el Santiago, el Mira, el Cayapas, el Blanco, el Esmeraldas y el Guayllabamba, que riegan su suelo dándole fertilidad y riqueza.

El perfil costanero de Esmeraldas tiene una longitud aproximada de 230 Km y presenta importantes accidentes geográficos como la bahía de Ancón de Sardinas, la Boca de Limones, la Boca de Santiago, la ensenada de Atacames, Punta Galera, etc.

En la zona norte de la provincia, extendiéndose desde la desembocadura del río Saija, en Colombia, hasta la bahía de San Mateo, existe una gran concentración de vestigios arqueológicos que sugiere las existencia de un núcleo poblacional de relativa importancia que se desarrolló en la época precolombina, entre los 260 y 90 d.C.. Se trata de un área cultural ubicada a lo largo de la franja costanera a la que los arqueólogos la han denominado con el nombre de «Tolita».

A poca distancia de la capital provincial se encuentra el puerto de Balao donde funciona la Refinería Estatal Petrolera, y donde se embarca gran parte del petróleo que el Ecuador exporta.

El potencial económico de la provincia de Esmeraldas está basado principalmente en la agricultura, la ganadería y la explotación de la madera, y en los últimos tiempos se ha desarrollado también la producción de camarones para la exportación.

La población de la provincia es en su gran mayoría de raza negra; esto se debe al hecho de que en 1553 naufragó frente a sus costas un gran barco español que transportaba esclavos negros procedentes del Africa: Estos lograron alcanzar tierra, y acaudillados por uno llamado Antón se internaron en la selva, que por su clima y vegetación encontraron muy parecida a la de su lugar de origen.

Adaptados al medio, estos esclavos negros “formaron una enclave africana que afianzó su supervivencia mediante una alianza de sangre con las tribus indígenas, y mantuvo alejadas a las autoridades quiteñas” (Julio Estrada Ycaza.- La Lucha de Guayaquil por el Estado de Quito, tomo I, p. 171)

Posteriormente los españoles comprobaron su adaptabilidad al clima y su magnífico rendimiento para el trabajo, por lo que continuaron trayendo nuevos cargamentos de esclavos.

 

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