Agua Potable de Guayaquil

La historia del agua potable de Guayaquil se inicia en los primeros años de su fundación cuando -para poder abastecerse- esta era traída en barriles “a lomo de esclavo negro” desde fuentes y vertientes alejadas.

Este “singular” sistema de abastecimiento se mantuvo hasta que ya muy entrada la colonia, el medio de transporte fue “modernizado”, utilizándose para tal propósito el “lomo de mula”.

Durante los primeros años de la República Guayaquil continuó padeciendo la falta de agua para satisfacer sus necesidades vitales, hasta que apareció la prestante figura de don Francisco Campos Coello, quien –comprendiendo esta inmensa necesidad- se empeñó en dotarla de un servicio eficiente que solucionara esta grave falencia.

En efecto, “… si hay alguien de quien se podría decir que hizo la obra de agua potable de Guayaquil, ese hombre sería el doctor Campos. No que su gestión estuviese libre de dificultades; todo lo contrario, las dificultades parecían acrecentarse. Mas él no se dejó vencer por los obstáculos, y afrontó los problemas con valentía y resolución” (Julio Estrada Ycaza.- Guía Histórica de Guayaquil, Tomo II, p. 24).

Y así fue: En 1886, el Consejo de Guayaquil -presidido por este prestante ciudadano- empeñado en abastecer de agua potable a la ciudad, inició los trabajos necesarios para traerla desde la una vertiente de la cordillera, llamada Agua Clara, situada a 90 km. de la ciudad, hacia Bucay.

El agua caía de una cascada a un depósito de mampostería y de allí bajaba en cañerías hasta Durán, desde donde y por el fondo del río, era trasportada por medio de tubería flexible hasta la estación de la Proveedora, situada al norte de la ciudad, justamente donde hoy queda la entrada al túnel del cerro. De ahí -utilizando poderosas bombas- era elevada a los dos grandes aljibes situados a 130 m. de altura, en el cerro Santa Ana, desde donde por gravedad el agua potable era distribuida a la ciudad.

El esfuerzo fue inmenso, pero fue el inicio de una obra que sería -sin lugar a dudas- una de las más importantes en la historia de Guayaquil, y que culminaría el 1 de enero de 1893, cuando el primer chorro procedente de dicha fuente empezó a llenar los aljibes del cerro Santa Ana.

Pero a pesar de los esfuerzos realizados durante tantos años, poco tiempo después el abastecimiento del vital líquido volvió a ser insuficiente y la ciudad se veía abocada -muy a menudo- a sufrir de su desabastecimiento.

Ante esta situación emergente, en 1914 la Cía. J. C. Withe propuso al cabildo porteño el aprovechamiento del río Daule para abastecer de agua potable a Guayaquil, pero a pesar de que se realizaron varios estudios preliminares, este proyecto no prosperó debido a que los guayaquileños -especialmente las amas de casa- se opusieron expresando su preocupación por la posible contaminación de las aguas, exigiendo que se la continúe trayendo desde las fuentes de Agua Clara.

Lamentablemente la cañería que cruzaba bajo el río Guayas, desde Duran hasta Guayaquil, sufría constante averías que ocasionaban los consabidos desabastecimientos, que además ponían en peligro la salubridad de la ciudad.

Para poder dar pronta y efectiva solución a tan grave necesidad, con fecha 22 de octubre de 1940 el Congreso Nacional aprobó el Decreto expedido por el Presidente de la República, Dr. Carlos Alberto Arroyo del Río, por medio del cual se crearon las rentas necesarias para la provisión de Agua Potable, y en el que se dispuso que -en Guayaquil- debía establecerse “La Junta de Provisión de Agua Potable”, la misma que fue constituida por parte del Gobierno según Decreto No. 18, de enero 10 de 1941, que fue publicado en el Registro Oficial 117 y 118 del mismo año.

Esta primera Junta estuvo conformada por los señores Dr. Leopoldo Izquieta Pérez, Francisco Ferrusola M., y José María Estrada Coello, y por los señores Francisco Illingworth Icaza, Jerónimo Avilés Alfaro, Augusto Alvarado Olea, que era Presidente del Consejo Cantonal; y José Luis Tamayo Concha, Concejal Comisionado de Agua Potable.

EL 9 de octubre de 1946 -siendo Presidente del Concejo el Dr. Rafael Mendoza Avilés- se firmó el contrato con las firmas asociadas Frederick Corporation, Buck Seifertand Jost & The Pitometer Company, para la realización de las obras del nuevo abastecimiento de agua para la ciudad. Al año siguiente, la alcaldía del Sr. Rafael Guerrero Valenzuela le dio un nuevo e importantísimo impulso al proyecto contratando con el Export-Import Bank de Washington un empréstito de cuatro millones de dólares, destinados para dichas obras, cuya ejecución dio comienzo el 10 de diciembre de ese mismo año en el sector de Petrillo -al norte de Guayaquil-, en terrenos que eran del Sr. Marcos Plaza Sotomayor, y que luego de ser ocupados “manu militari”, este caballero “donara” al Consejo.

Antes de comenzar la construcción, fue necesario establecer en el lugar una gran ciudad campamento para el alojamiento y la manutención de alrededor de 560 personas que -entre técnicos, ingenieros, obreros, capataces y otros- componían el equipo de trabajadores que realizarían la obra.

Finalmente, el 10 de octubre de 1950, el Alcalde de Guayaquil, Sr. Rafael Guerreo Valenzuela, inauguró la Planta de Agua Potable de “La Toma”, que aún abastece a la ciudad.

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