Batalla de Verdeloma

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Luego de la Revolución del 9 de Octubre de 1820, por medio de la cual Guayaquil proclamó su independencia, diferentes ciudades de la costa y del interior plegaron a dicho movimiento y proclamaron también su libertad; tal fue el caso de Cuenca que lo hizo el 3 de noviembre de ese mismo año.

Inmediatamente las nuevas autoridades proclamaron la creación de la República de Cuenca y se dedicaron a la organización política y administrativa de la ciudad, preparándose además a sostener con las armas al nuevo estado.

Las tropas cuencanas salieron pronto en campaña y se establecieron en las playas de Nabón, al norte de Biblián, donde, mientras esperaban la llegada de los españoles, recibieron refuerzos de Azogues comandados por Francisco Carrasco, y de Cañar encabezados por Miguel Pino, Miguel Crespo, Agustín y Nicolás Clavijo.

Desgraciadamente la luz de la libertad no brilló por mucho tiempo en la ciudad de Cuenca, pues un mes más tarde, el veterano coronel español Francisco González, a pesar de las numerosas bajas que sufrieron sus tropas el 22 de noviembre en los campos de Huachi, donde había vencido a los patriotas guayaquileños, avanzó hacia el sur para enfrentar a las reducidas fuerzas cuencanas que trataban de consolidar su independencia.

“Un gran número de Indios y de gente sin orden ni disciplina componían el llamado ejército indepen­diente. Ocupaba las alturas de Verdeloma con tres piezas de artillería y muy pocos fusiles. Algo mas de quinientos veteranos realistas derrota­ron é hicieron dispersar en la mañana del 20 de diciembre aquella mon­tonera de patriotas, degollando á muchos y cogiendo bastantes prisio­neros. Cuenca y los demás pueblos que se habían insurreccionado su­frieron todos los horrores consiguientes á una pacificación española” (José Manuel Restrepo.- Historia de la Revolución de la República de Colombia – La Revolución de Quito 1809 – 1822, p. 369).

Luego de la derrota, los principales líderes del movimiento independentista cuencano tuvieron que huir y buscar refugio en otras ciudades, pues el vengativo Crnel. González, para escarmiento de los patriotas, hizo fusilar a 28 hombres humildes del pueblo.

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