Descalzi Dr. Ricardon

Músico, jurista, escritor, historiador y catedrático nacido en Riobamba el 22 de septiembre de 1912, hijo del Sr. Mario Descalzi Vignolo y de la Sra. María Isabel del Castillo.

A los seis años de edad fue enviado a Guayaquil para estudiar la primaria en el acreditado y tradicional Colegio Santistevan, y al terminar ésta, en 1926 viajó a Quito para continuar la secundaria en el Colegio Nacional Mejía, donde se graduó de Bachiller en 1932, para iniciar posteriormente sus estudios de medicina.

Desde su época de estudiante secundario ya se había distinguido por su afición a las letras, y en 1928 había fundado -con José Alfredo Llerena y Arturo Meneses- la revista «Surcos», que sólo circuló con seis números. El año de su graduación se inició también en el campo del relato con la publicación de su novela «Ghismondo», a la que siguieron posteriormente varias obras de teatro como «Los Caminos Blancos», «En el Horizonte se Alzó la Niebla» y «Clamor de Sombras», con la que obtuvo en 1950 el Primer Premio en el concurso de teatro promovido por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo del Guayas.

En 1951 editó «Portovelo», y al año siguiente viajó a París, Francia, para realizar estudios de cancerología en el Instituto Pasteur. En 1957 volvió a Quito y fue designado Jefe de Radioterapia de Solca.

Continuando con su importante producción literaria, en 1959 publicó su libro de relatos «Murmullos de Dios», y en 1963, con su novela «Saloya» obtuvo el Primer Premio «Universidad Central». Posteriormente se retiró de la medicina y fue nombrado Director de la Escuela de Bellas Artes de Quito; por ese tiempo adaptó para el teatro la obra de Jorge Icaza «Huasipungo», pero pocos días antes de su estreno, la Junta Militar de Gobierno que presidía el Calm. Ramón Castro Jijón prohibió su presentación.

En 1968 publicó su gran obra «Historia Crítica del Teatro Ecuatoriano», en 6 tomos, que es la única que se ha publicado en el Ecuador; «…obra ésta de minuciosa investigación, donde su autor hace gala de bien medida palabra, de conocimientos suficientemente documentados y bien encaminados, y, lo que es más, de rara honestidad en el juicio crítico» (Franklin y Leonardo Barriga López.- Diccionario de la Literatura Ecuatoriana). Ese mismo año la Municipalidad de Quito le otorgó el «Premio Tobar».

Posteriormente continuó sus investigaciones en el archivo de las actas capitulares de Quito y en 1978 publicó «Quito, Claustro de los Andes». Más tarde fue designado Jefe de Relaciones Públicas del Banco Central del Ecuador y Director de la Biblioteca Nacional.

Finalmente en 1986 ingresó a la Academia Nacional de Historia, que solo pudo nutrirse de su presencia durante seis años, pues la muerte lo sorprendió en 1992.

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