Toro Moreno Luis

Artista ibarreño nacido en el año 1890.

Se crió en un ambiente en el que se respiraba arte, en una época en que nombres como el de Rafael Troya y otros maestros representaban las cimas más exquisitas del arte ecuatoriano.

Influenciado por ese entorno, entre 1910 y 1913 estudió con Paul Bar en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Quito, donde logró encausar ese torrente de sensibilidad artística que se albergaba en él.

En 1912, luego del asesinato del Gral. Julio Andrade, a quien había tomado como modelo para su “Ecce Homo”, decidió abandonar el país y luego de recorrer Chile y Argentina se radicó en Bolivia, donde en poco tiempo se le reconoció su alta calidad artística, por lo que sus cuadros pasaron a formar parte de las colecciones más importantes de La Paz, Sucre y Oruro.

“La herencia académica y un realismo romántico son las constantes de la obra de Toro Moreno, quien, amén del dibujo y la pintura, ejerció la docencia y practicó la poesía. Aunque su obra no tenga aún el respaldo de un estudio a fondo, se la considera compatible con el espíritu de su tiempo, caracterizado por la ambición innovadora. En todo caso, el trabajo de este artista revela sus condiciones superiores; para confirmarlo bastaría tomar sus retratos de hombres ilustres como Rafael Troya, Fray Vicente Solano y Carlos Cueva Tamariz, por ejemplo, en los cuales, además de una técnica depurada, se manifiesta un gran conocimiento del carácter de sus modelos. Pero también se puede apreciar las cualidades del maestro en el paisaje y en temas como “India Madre”, “El Descanso”, “El Caminante” y otros, en los cuales exalta las tradiciones vernáculas a la manera de la época. La tensión emocional de algunos de sus cuadros posee un sentido que va más allá de las apariencias: sus paisajes son composiciones que detienen el tiempo, que lo convierten enb remoto, casi irreal” (Inés M. Flores.- Revista Diners No. 221, Oct. 2000).

Luego de permanecer durante doce años en un auto exilio, volvió al Ecuador y se estableció en Cuenca donde -entre 1919 y 1946- fue profesor y director de la Escuela de Bellas Artes, y donde fundó además la Academia de Pintura Remigio Crespo Toral.

A pesar de haber logrado el reconocimiento de propios y extraños, una terrible angustia atormentaba su alma, extremadamente sensible, haciéndolo sentir incomprendido y abandonado. Víctima de ese sufrimiento buscó consuelo en el alcohol y, abandonado a su suerte se refugiaba ocasionalmente en la Casa de Temperancia (convertida hoy en el Museo Municipal de Arte Moderno), hasta que en una mañana de 1957 falleció en una abandonada cama del Hospital Civil de Cuenca, donde había sido llevado por manos piadosas.

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