Documento firmado en la ciudad de
Lima, Perú -con la aprobación del gobierno del Ing. Federico Páez-, por medio
del cual el Ecuador reconoció las posiciones militares peruanas que se
encontraban dentro del territorio oriental ecuatoriano.
Está íntimamente vinculado con el
llamado Protocolo Ponce-Castro Oyanguren;
firmado en 1924 y que no se lo había podido poner en práctica, por lo que, “a
trueque de obtener la ejecución del protocolo, y de que éste se llevase a cabo
en su sede propia y en ambiente internacional propicio, el 6 de julio de 1936
se celebró en Lima una Acta en que los Plenipotenciarios de las partes,
doctores Homero Viteri Lafronte y Alberto Ulloa,
convinieron en que el arbitraje previsto en el documento del 21 de junio de
1924 sería de derecho. Se pactó también que los dos países mantendrían el
“Statu Quo” de sus posiciones hasta el término de las negociaciones en
Washington y del proceso arbitral, sin que ello implicase reconocimiento de
derecho.
Por desgracia, a esta fecha no
teníamos ya puesto militar, ni otro signo de posesión, en la desembocadura de
ninguno de los ríos que fluyen al Marañón. Nuestras guarniciones estaban muy
lejos, en la parte alta de dichos ríos...” (J. Tobar
Donoso.- La Invasión
Peruana y el Protocolo de Río, p. 80).
Esto significa que casi toda la región
amazónica que el Ecuador reclamaba como propia, estaba ya en posesión peruana.
Esta situación de hecho -ocultada y no
solucionada oportunamente-, en complicidad con el Tratado Salomón-Lozano
firmado entre Colombia y Perú, propició y facilitó la invasión peruana de 1941,
que obligó a nuestro país a firmar el Protocolo de Río de Janeiro, el 29
de enero de 1942.
Autor: Efrén Avilés Pino
Miembro de la Academia Nacional
de Historia del Ecuador
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