provincia de
Tungurahua.
Establecido por
Tupac-Yupanqui a mediados del siglo XV, durante la invasión incaica, Píllaro se
convirtió -bajo la administración de don Sancho Hacho- en un importante
asentamiento indígena que en 1540, por disposición de Gonzalo Pizarro, fue
integrado al Corregimiento de Tacunga (Latacunga).
Posteriormente, en
1570 don Antonio Clavijo procedió a realizar su fundación española, en las
faldas de la cordillera oriental, entre los ríos Guapante y Patate.
Su nombre se
deriva de las raíces Quichua «Pillana», que significa trueno; y «Aroque»
que quiere decir altar, por lo que su significado bien podría ser «Altar del
Dios del Trueno».
Fue cantonizado
el 29 de julio de 1851 durante la presidencia de don Diego Noboa Arteta, pero
sus fiestas se celebran el 29 de agosto, fecha en que el decreto se publicó el
Registro Oficial correspondiente.
El cantón se
extiende en una región cubierta de fecundos prados muy aptos para la
agricultura y la ganadería, y en las laderas de sus montañas existen ricas
minas de oro y plata que no han sido explotadas debidamente.
Píllaro ofrece
sitios turísticos en los que se puede realizar diversas actividades como paseos,
caminatas, pesca y otros deportes al aire libre. Se puede visitar además los
complejos piscícolas de El Porvenir y Quillán, así como el amplio sistema
lacustre del Parque Nacional Llanganates.
El terremoto que
en 1949 azotó la región casi la destruyó por completo, pero gracias al
entusiasmo de sus habitantes fue levantada y reconstruida nuevamente.
Su cabecera
cantonal es la población de su mismo nombre y está integrado por las parroquias
rurales Baquerizo Moreno, Emilio María Terán (Rumipamba), Marcos Espinel
(Chacato), Presidente Urbina (Chagrapamba-Patzucul), San Andrés, San José de
Poaló y San Miguelito.
Autor: Efrén
Avilés Pino
Miembro de la
Academia Nacional de Historia del Ecuador
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