Repúblico, jurisconsulto e historiador
nacido en Baba -provincia del Guayas- el 17 de abril de 1808, hijo del Sr.
Francisco Javier Aguirre y Cepeda y de la Sra. María Dolores Abad y Fernández
de Moreta.
Sus primeros estudios los realizó en
Baba y Guayaquil, luego de lo cual fue enviado al Colegio de San Luis, en la
ciudad de Quito, donde le tocó vivir la culminación de la gesta libertaria
iniciada en Guayaquil con el triunfo de la Revolución del 9 de Octubre de
1820. En efecto, el 24 de mayo de 1822, junto a todo el pueblo quiteño
presenció la victoria de los patriotas en la histórica Batalla del Pichincha
que selló de manera definitiva la independencia de nuestra patria.
Al terminar sus estudios medios
ingresó a la Universidad Central donde en 1828 obtuvo el título de Doctor en
Jurisprudencia Civil y Canóniga, incorporándose, a los veinte años de edad, al
Colegio de Abogados.
Poco tiempo después volvió a Guayaquil
donde inició una brillante carrera de abogado y hombre público, desempeñando
importantes cargos como Procurador Síndico Municipal, Jefe Político del Cantón,
Concejal, Subdirector de Estudios y Presidente de la Junta Provincial.
Posteriormente asistió como Diputado a
la Convención Nacional que se reunió en Quito desde el 13 de enero hasta el 18
de junio de 1843, donde demostró de la manera más clara y convincente los
inconvenientes que tenía el proyecto de reelección presentado por el Gral. Juan
José Flores, que ejercía la Presidencia de la República. Desgraciadamente sus
argumentos no fueron escuchados por la mayoría de los diputados asistentes,
quienes influenciados por la recia personalidad del mandatario permitieron que
éste asumiera constitucionalmente y por tercera vez, la primera magistratura
del país.
Nuevamente fue elegido Diputado a la
Asamblea Constituyente que se reunió en Guayaquil del 17 de junio al 2 de
octubre de 1852, y fue elegido Vicepresidente de la misma. En dicha asamblea su
nombre fue propuesto para la Presidencia de la República, pero resultó elegido
el Gral. José María Urbina, quien para esa época ya se había proclamado Jefe
Supremo del país.
Al iniciarse el mandato constitucional
del Gral. Urbina fue comisionado para iniciar los trámites e intentar el
arreglo de la deuda externa con los ingleses, y gracias a su talento y
habilidad diplomática logró firmar un acuerdo muy ventajoso para la nación
ecuatoriana. Posteriormente, en 1855 representó al Ecuador como Encargado de
Negocios ante el gobierno de Lima, y un año más tarde actuó como Enviado
Extraordinario y Ministro Plenipotenciario.
En 1868 fue propuesto nuevamente como
candidato a la Presidencia de la República, en representación de las mayorías
populares que veían en él al hombre más capacitado para dirigir los destinos
del país; comprendiendo esta situación, los otros candidatos fueron retirándose
para ofrecerle su respaldo, y habría triunfado fácilmente de no haber mediado
el golpe de Estado que a principios de 1869 dio el Dr. Gabriel García Moreno
para tomarse el poder por segunda vez.
Habiendo vivido los albores de la
independencia y los primeros años de la República, escribió su interesante y
bien documentado “Bosquejo Histórico de la República del Ecuador”.
En 1878 la Convención Nacional reunida
en Ambato lo eligió Primer Designado (Vicepresidente) para que acompañe al
Gral. Ignacio de Veintemilla durante su gobierno constitucional. Ese mismo año,
la Junta de Doctores del Guayas lo nombró para el cargo de rector de la
Universidad de Guayaquil, y en una demostración de verdadero patriotismo y
desinterés, renunció inmediatamente al primer cargo para poder aceptar el
segundo, que desempeñó con sacrificio y abnegación de maestro hasta el día de
su muerte, ocurrida en Guayaquil el 24 de diciembre de 1882.
Autor: Efrén Avilés Pino
Miembro de la Academia Nacional de
Historia del Ecuador
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