Cantón de la provincia de Los Ríos.
Antiguamente fue el recinto Sabaneta,
que al dictarse la Ley de División Territorial de Colombia del 25 de junio de
1824 pasó a formar parte del cantón Babahoyo, que entonces integraba la
provincia del Guayas. En 1860, al crearse la provincia de Los Ríos pasó -junto
con Babahoyo- a formar parte de esa nueva jurisdicción. En 1904 se formó un
comité para lograr su parroquialización, y gracias a las gestiones realizadas
por Rosendo Aguilar, Rafael Carrillo, Alfonso Sánchez, Ponciano y Miguel Flor y
Antonio Rivadeneira Flor, el Gral. Eloy Alfaro firmó el decreto
correspondiente, que además le dio el nombre del célebre escritor ambateño, y
que fue publicado en el Registro Oficial No. 122 del 4 de julio de 1906.
La parroquia creció y se desarrolló hasta adquirir gran
importancia tanto por su comercio como por su producción agrícola, y el 18 de
abril de 1984 el Plenario de las Comisiones Legislativas Permanentes expidió el
decreto de su cantonización, que luego de ser sancionado por el Presidente de
la República, Dr. Osvaldo Hurtado Larrea, fue publicado en el Registro Oficial
No. 731 del 25 del mismo mes y año. Posteriormente y con el propósito de evitar
los problemas de la estación invernal, el Municipio trasladó la celebración al
17 de agosto, día en que se instaló el primer cabildo.
Este floreciente y próspero cantón
está ubicado en la antigua «Vía Flores» que conduce de Babahoyo a Guaranda,
goza de un agradable clima y está cruzado por numerosos ríos que riegan y
fertilizan sus tierras haciéndolas muy aptas para la agricultura.
Visitar Montalvo es estar en contacto
con la naturaleza, pero también es conocer a un pueblo lleno de una inmensa fe
cristiana, que se refleja en el gran número de iglesias, capillas y santuarios
que en él existen, dedicados al Divino Niño, a San Miguel, a Santa María, a
Santa Marianita, al Señor de la Salud, al Hermano Miguel y a la Virgen de los
Remedios, entre otros.
El padre Vicente Rojas, párroco de
este cantón a principios del siglo XXI, sostenía que esta devoción cristiana se
debía a una herencia de los ancestros serranos de los pobladores de la región,
amantes de las imágenes y las aguas benditas.
Su cabecera es Playas de Montalvo y
consta de una sola parroquia rural: Pimocha.
Autor: Efrén Avilés Pino
Miembro de la Academia Nacional de
Historia del Ecuador
Consulte www.enciclopediadelecuador.com