Destacado músico y compositor cuencano
nacido el 23 de octubre de 1905, hijo del Sr. Joaquín Carpio Cabrera y de la
Sra. Margarita Abad Estrella.
Su madre falleció cuando él era muy
pequeño, por lo que su padre -con amor y abnegación-, le prodigó todas las
atenciones y le enseñó sus primeras letras, pues en razón de su trabajo no pudo
enviarlo a la escuela. Más tarde, cuando la situación se lo permitió ingresó a
estudiar donde los Hermanos Cristianos.
Posteriormente asistió al taller de
pintura y litografía del ilustre maestro Sr. Abraham Sarmiento, donde siguiendo
sus sabias enseñanzas cultivó y sensibilizó su espíritu artístico.
Luego de vivir una adolescencia muy
agitada en la que trabajó desempeñando diferentes actividades tanto en Cuenca
como en Guayaquil, a la edad de veinte años tomó la resolución de estudiar
música, para lo cual se dedicó con verdadero ahínco a aprender a tocar el
piano. Poco a poco fue perfeccionando su técnica y avanzando en sus estudios de
teoría, composición y armonía, hasta convertirse en un verdadero maestro.
Fruto de su sensibilidad y talento
musical es su magnífica obra creativa que abarca todos los ritmos de la música
nacional, y entre sus composiciones más conocidas se encuentran los pasillos
Chorritos de Luz, Vivir Agonizando (Hoja Seca), Dolores del Alma, y Ultimo
Suspiro; el fox incaico Rosas y Espinas; el cachullapi Baila Cholita; y los
pasacalles Perla Ecuatoriana, Panaderita del Vado, y el inmortal Chola
Cuencana.
A los 98 años de edad y rodeado del
afecto y la gratitud de sus conciudadanos, Rafael Carpio Abad murió en su
ciudad natal, Cuenca, el 12 de febrero del 2004.
Autor: Efrén Avilés Pino
Miembro de la Academia Nacional de
Historia del Ecuador
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