Militar y periodista nacido en la
ciudad de Tulcán el 15 de abril de 1867, hijo del Sr. Carlos Coral y de la Sra.
Clara Morillo.
Sus primeros estudios los realizó en
su ciudad natal, y en 1880 viajó a Quito para estudiar Humanidades y Filosofía
en el Colegio San Gabriel de los Jesuitas.
Dos años más tarde, al estallar en
Guayaquil la revolución en contra de la segunda dictadura del Gral. Ignacio de
Veintemilla, se incorporó con el grado de Subteniente en el Batallón
Restauradores y participó valerosamente en la captura del cuartel militar de
Latacunga. Luego fue transferido al Escuadrón Sagrado, donde bajo las órdenes
de los generales José María Sarasti y Francisco Javier Salazar culminó la
campaña restauradora hasta el derrocamiento y huida del Gral. Veintemilla, en
Guayaquil, el 9 de julio de 1883, luego de lo cual obtuvo el grado de Capitán.
En 1884, al iniciarse el «Progresismo»
se radicó en Guayaquil donde colaboró con los principales diarios y revistas de
la época; publicó en el «Globo» un interesante artículo relacionado con el «Tratado
Herrera-García», y se declaró en franca oposición al gobierno del Dr. José
María Plácido Caamaño.
Sus inquietudes periodísticas
encontraron en Guayaquil tierra fértil para su desarrollo, y esto lo animó para
fundar, en 1894, la revista «La Aguja»; por esa época publicó además varios
folletos como «Ecuador y Perú: Documentos Importantes», «Batalla de Tarqui», y
«Conflictos Internacionales entre Ecuador y Perú». Un año más tarde, junto a
los señores José de Lapierre y Federico V. Reinel fundó «El Grito del
Pueblo», periódico por medio del cual combatió duramente al gobierno del
Dr. Luis Cordero acusándolo en el asunto de la «Venta de la Bandera».
Poco tiempo después fue desterrado a Panamá y el periódico fue clausurado por
orden del gobierno.
Con el triunfo de la Revolución
Liberal del 5 de Junio de 1895, volvió a Guayaquil como primer ayudante y
secretario jurado de don Eloy Alfaro, e intervino más tarde en la Batalla de
Gatazo donde fue ascendido a Teniente Coronel. Al año siguiente el Gral.
Alfaro lo nombró Gobernador de la provincia de Carchi con calidad de Jefe de
Estado Mayor, cargo que ocupó hasta el año 1900, en que al finalizar el
gobierno se retiró dejando numerosas obras, como el parque de la Iglesia Matriz
y la Biblioteca Municipal, que fueron levantados con fondos fiscales.
Nuevamente en Guayaquil, en 1901 fundó
el diario «El Tiempo», en el que logró reunir a los escritores y periodistas
más destacados de la época; hombres de la talla de Camilo Destruge, Abelardo
Moncayo, Felicísimo López, José Peralta y Juan Benigno Vela, entre otros.
Posteriormente pasó a vivir a Quito donde también fundó el diario «El Tiempo»
de dicha ciudad.
Por esos años publicó «El Ecuador y el
Vaticano, o la Revolución Religiosa en el Ecuador», al que siguieron más tarde
«Artículos de Haroldo», en el que recopiló sus publicaciones aparecidas entre
1894 y 1895 en el «Diario de Avisos», «El Tiempo» y «El Grito del Pueblo»; y el
folleto doctrinario «Liberalismo Ecuatoriano».
En 1905 combatió la candidatura
oficial de don Lizardo García, impuesta por el Gral. Leonidas Plaza, y el 1 de
enero de 1906 plegó a la revolución alfarista iniciada en Riobamba por el Gral.
Emilio María Terán; entonces, y cumpliendo órdenes secretas de Alfaro, encabezó
la toma de los cuarteles de Guayaquil, luego de lo cual se incorporó al Estado
Mayor Revolucionario y marchó hacia Quito donde entró con los triunfadores.
Cuatro años más tarde el Congreso Nacional lo ascendió al grado de Coronel y en
1910 estuvo junto al Gral. Alfaro en la frontera sur para rechazar un nuevo
intento peruano de invasión.
A mediados de 1911 inició una
furibunda campaña en contra del presidente electo Sr. Emilio Estrada, lo que
ocasionó que, una vez posesionado el nuevo gobierno, las «turbas capitalinas»
-seguidoras del Gral. Plaza-, asaltaran y destruyeran las instalaciones de El
Tiempo.
Cuatro meses más tarde, al morir el
presidente Estrada inició una fuerte pero razonada campaña en contra de la
anticonstitucional candidatura presidencial del Gral. Plaza, razón por la cual
se ganó el odio del poderoso militar.
Al estallar en enero de 1912 la guerra
civil, y luego de que las tropas alfaristas fueron derrotadas en los
sangrientos combates de Huigra, Naranjito y Yaguachi, el
gobierno del Dr. Carlos Freile Zaldumbide ordenó su apresamiento en Guayaquil y
la clausura de «El Tiempo» de Quito, sin existir causas que justificaran dichos
actos.
Entonces, y a pesar de haberse firmado
la capitulación y el «Tratado de Durán» -que garantizaba el respeto a la
vida de los generales alfaristas-, fue enviado a Quito junto al Gral. Alfaro y
sus principales lugartenientes, y el 28 de enero de 1912 fue una de las
víctimas del execrable «Asesinato de los Héroes Liberales», cuando bajo
la mirada cómplice de los militares placistas y autoridades del gobierno, fue
cruelmente masacrado, mutilado, y vivo aún, cortada su lengua con una bayoneta,
para finalmente ser arrastrado por las calles de la ciudad hasta El Ejido,
donde su cuerpo sirvió también para alimentar a «La Hoguera Bárbara».
Autor: Efrén Avilés Pino
Miembro de la Academia Nacional de
Historia del Ecuador
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