Batalla de Riobamba

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Luego de la Revolución del 9 de Octubre de 1820, el ejemplo de los patriotas guayaquileños fue seguido de inmediato en diferentes ciudades, una de ellas Riobamba, que el 11 de noviembre se proclamó libre del dominio español. Desgraciadamente, luego de la derrota sufrida por los Sucre en los campos de Huachi, el movimiento fue sofocado y la ciudad cayó nuevamente bajo el dominio de los españoles.

Sucre tuvo que retirarse a Guayaquil, pero al poco tiempo reorganizó su ejército e inició nuevamente la marcha hacia el interior. Se trasladó entonces a Machala para iniciar su campaña libertadora desde el sur, por Loja y Cuenca, pues pese a que la ruta era más larga, Sucre consideró que de esta manera iría protegiéndose las espaldas y arrinconando a los realistas hacia el norte, y podría además reforzar su ejército con tropas enviadas por San Martín, tal cual sucedió en Saraguro, donde el 9 de febrero sus fuerzas recibieron el importante respaldo de tropas auxiliares venidas del Perú al mando del Gral. Santa Cruz, y de los Granaderos a Caballo de San Martín, de la Argentina, al mando del Cdte. Juan Lavalle.

Pudo así, el 21 de febrero, entrar en Cuenca sin luchar, debido a que el comandante español Tolrá, a cargo de la guarnición de esa ciudad, reconociendo la superioridad y decisión de los patriotas, abandonó la ciudad y se replegó hacia Riobamba.

Dos meses permaneció Sucre en Cuenca donde aprovechó la tranquilidad de la ciudad y su agradable clima para dar descanso a sus hombres, al tiempo que reforzaba todos los cuerpos de su ejército con hombres del lugar. A la brigada de Santa Cruz le correspondieron más de tres cientos cuencanos. (Carta de Sucre a Santander del 5 de abril 1822 / Alfredo Luna Tobar, El Ecuador en la Independencia del Perú, tomo I, p. 211)

Cumplido sus objetivos, Sucre marchó hacia el norte en persecución de los realistas, a quienes alcanzó en la llanura de Tapi, cerca de Riobamba. El 21 de abril, en los campos y en las calles de la ciudad se libró una de las más heroicas batallas por la independencia, la Batalla de Riobamba, en la que la diosa de la guerra favoreció a los patriotas.

La lucha se inició en la actual calle llamada “Argentinos” y en la Plaza de Villa María, y terminó con un feroz enfrentamiento en las llanuras de Tapi (razón por la que a esta batalla se la llama equivocadamente con ese nombre), entre las caballerías realista y patriota, cuyos escuadrones, de uno y otro bando, hicieron prodigios de valor y heroísmo.

Fue tal el fragor de la lucha entre las caballerías, que la infantería de ambos ejércitos suspendió la acción en los lugares circundantes para contemplar emocionados la homérica batalla, en la que se cubrió de gloria el bravo comandante argentino Juan Lavalle, al mando de su batallón de “Granaderos a Caballo de San Martín”, integrado por veteranos argentinos y chilenos.

Se destacó además la actuación del Crnel. Heres, con sus Dragones Colombianos; y del Crnel. Diego Ibarra, al mando del batallón Yaguachi, integrado en su mayoría por soldados guayaquileños y bajo cuyas órdenes combatió el Tnte. Abdón Calderón.

Al caer la tarde los realistas no pudieron resistir las cargas patriotas y tuvieron que retirarse desorganizadamente, dejando en el campo de batalla gran número de muertos por heridas de lanza y de sable.

Los patriotas persiguieron durante largo trecho a las tropas realistas, mientras el Gral. Sucre, victorioso, entraba en la ciudad proclamando para siempre su independencia del dominio español.

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