Rubira Infante Carlos

Carlos-Rubira-Infante

Fecundo compositor y artista guayaquileño nacido el 16 de septiembre de 1921, hijo del Sr. Obdulio Rubira Druet y de la Sra. Rosa Amarilis Infante Villao.

Sus estudios los realizó en la escuela de la Sociedad Filantrópica del Guayas y en el plantel de la Sociedad de Amantes del Progreso, y aunque nunca cursó estudios musicales, sus aptitudes se manifestaron desde muy temprana edad perfilándolo como un gran artista y compositor.

A los quince años de edad dio sus primeros pasos artísticos integrando con su primo Pepe Dresner un dueto al que llamaron “Los Mariachis”. Cinco años más tarde ya era muy conocido por sus interpretaciones musicales e hizo amistad con Gonzalo Vera Santos, quien le ayudó a desarrollar su talento musical. Por esa época compuso uno de sus mejores pasillos: «En las Lejanías», musicalizando los versos de Wenceslao Pareja y Pareja.

Tiene a su haber más de 500 composiciones musicales de varios ritmos nacionales, entre las que se destacan los pasillos «Esposa», «Quedas Tranquila», «Por Qué» y «Quiero Verte Madre», este con letra de M. Alcívar; los pasacalles «Guayaquileño», «Chica Linda» y «Playita Mía», este con letra de B. Viera; el albazo «El Bautizo», el sanjuán «Lo Mejor de mi Tierra», el aire típico «Pedazo de Bandido», etc. Además ha musicalizado los versos de notables poetas dedicados a diferentes lugares de la patria: Tal es el caso de del pasacalle «Ambato Tierra de Flores», con letra de Gustavo Egüez; el pasillo «Guayaquil Pórtico de Oro», de Pablo Hanníbal Vela; «Altivo Ambateño»; etc. Mención especial merece el pasacalle «El Cartero», dedicado a una labor que desempeñó cuando ingresó a trabajar en la Empresa Nacional de Correos -donde prestó sus servicios durante 36 años- habiendo llegado a ocupar el cargo de Inspector Nacional.

Su profundo amor al Ecuador lo convirtió -cosa rara- en un ciudadano que aprendió a amar a todas las regiones del país, lo que se demuestra en el hecho de que le ha compuesto canciones a 21 de las 22 provincias, así como a sus ciudades, cantones y parroquias; por eso, refiriéndose a él, la intérprete guayaquileña Sra. Fresia Saavedra dice: “Jamás fue egoísta, mucho menos regionalista. El se dedicó por igual a todo el Ecuador y gracias a él somos conocidos en lugares que ni siquiera imaginamos”.

Fue él quien guió los primeros pasos de algunos interpretes ecuatorianos como Olimpo Cárdenas, Pepe y Julio Jaramillo y muchos más, y con casi todos ellos grabó algunos discos a dúo.

“No quise ser como aquellos que nacen, crecen y mueren. Fue el destino el que me vinculó a la música. He tratado de usar bien el poco talento que Dios me dio” (El Comercio.- Quito, En. 11/2004).

El 29 de mayo de 2009, en un acto de verdadera justicia a su extraordinario aporte a la música y a la cultura popular ecuatoriana, en el Paraninfo de la Universidad de la Casona Universitaria, el Consejo Universitario le otorgó la investidura de Doctor Honoris Causa.

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