Sarasti Gral. José María

Gral-Jose-Maria-Sarasti

Destacado militar nacido en Pupiales, Colombia, en el año 1837, hijo del señor Manuel Sarasti y Garzón y de la señora Gertrudis Ladrón de Guevara.

Era muy joven aún cuando sus padres vinieron al Ecuador para radicarse en Guano y Riobamba, donde realizó todos sus estudios. Mas tarde, al llegar a la mayoría de edad adoptó la nacionalidad ecuatoriana.

«Hombre liberal, tolerante, juicioso, patriota, republicano, valientísimo, dotado de carácter, constancia y de espléndidas dotes de militar» (1), tuvo importante y trascendental actuación como caudillo y conductor de fuerzas militares durante la campaña de la Restauración, en contra de la dictadura del Gral. Ignacio de Veintemilla.

Su valiente comportamiento en el campo de batalla, al igual que los valiosos consejos que solía dar a sus soldados para el combate, diéronle fama de gran soldado y hábil militar. Era un hombre original e independiente que no se inclinaba ante la riqueza o el poder tradicional y rutinario, y a quien no le interesaba brillar, sino servir a la patria.

En enero de 1883 entró en Quito luchando contra las fuerzas comandadas por «La Generalita» Marieta de Veintemilla, sobrina del dictador, y luego de vencer la resistencia de los gobiernistas fue nombrado, el 14 de enero, Jefe Principal y Director de Guerra del Pentavirato que formaron en Quito los ilustres ciudadanos Pablo Herrera, Luis Cordero, Pedro Lizarzaburu, Rafael Pérez Pareja y Gral. Agustín Guerrero, el cual fue conocido también como Gobierno de la Restauración. Este gobierno se formó a pesar de que el Gral. Veintemilla se había hecho fuerte en Guayaquil, donde se preparaba para enfrentar a las fuerzas de Eloy Alfaro y Francisco Javier Salazar.

Envió entonces una carta al Gral. Alfaro en la que le decía: «Usted y yo no tenemos más programa que la salvación de la República y para esto debemos unir nuestros esfuerzos materiales, intelectuales y morales para obrar de acuerdo, formando previamente un plan de ataque a Guayaquil» (Narraciones Históricas, p. 109.- Eloy Alfaro).

Descollaba sobre todos los demás por su alto sentido de lo que debía ser la disciplina del soldado y la organización de un ejército, y gracias a esas cualidades fue un militar cuya vida será ejemplo para las nuevas generaciones castrenses.

En 1895, luego de que el presidente Dr. Luis Cordero fue obligado a dimitir a raíz del bullado escándalo de la Venta de la Bandera, el Dr. Vicente Lucio Salazar -que desempeñaba las funciones de Encargado del Poder Ejecutivo- lo nombró para el cargo de Jefe del Ejército. Poco tiempo después estalló en Guayaquil la Revolución Liberal que proclamó la Jefatura Suprema del Gral. Eloy Alfaro, por lo que le fue encomendada la misión de marchar al frente del ejército regular para intentar detener a las fuerzas alfaristas que, desde Guayaquil, avanzaban hacia el interior para tomar el poder de Quito. Los dos ejércitos se enfrentaron el 14 de agosto en las batallas de Chimbo y Gatazo, con claro y definitivo triunfo de los liberales que de esa manera tuvieron el camino abierto hacia la capital de la República.

Un año después, cuando por razones de orden político guardaba prisión en la Penitenciaría de Quito, en su diario íntimo escribió: «¡Qué recuerdos tan tristes cruzan por mi mente fatigada! …Hoy es el ingrato aniversario de la jornada del 14 de agosto en Gatazo! …Hubo un combate que yo no lo ordené! …Es verdad que hubo un triunfo sobre el enemigo, que se retiró rechazado por nuestras fuerzas; pero en cambio vino la noche, la desorganización de nuestro ejército, una retirada que tampoco la ordené y por consecuencia la ruina del ejército y la ruina del país. ¡Qué recuerdo tan amargo! Qué días los que han seguido al aciago 14 de agosto de 1895…!

15 de agosto ¡Cómo pudiera borrar de mi memoria esta fecha nefasta! Cómo quisiera arrancar del libro de la historia esta triste página que ha de dejar la narración de nuestras desgracias y describir el desastre de San Juan, acontecido hace un año, dispersado nuestro ejército, sin causa alguna militar que yo conozca» (Archivo Sarasti mencionado en Eloy Alfaro y su Primera Epoca, p. 108, Luis Robalino Dávila).

Posteriormente, en 1905 formó con el Gral. Alfaro e Hipólito Moncayo parte de la Comisión que el presidente Lizardo García nombró para codificar las leyes militares promulgadas por el gobierno del Gral. Alfaro.

Radicado en Quito, con vergüenza, indignación e impotencia, en 1912 vivió los horrores del sangriento Asesinato de los Héroes Liberales. Alfaro había sido su aliado durante la campaña de la Restauración y su adversario durante la Revolución Liberal, pero ante todo, era un militar de honor que no mereció la cobarde muerte que le dieron. Esto minó su ánimo y su espíritu, por lo que se retiró a la vida privada hasta el día de su muerte ocurrida en 1926.

 

(1) Manuel María Borrero.- El Coronel Antonio Vega Muñoz, p. 19)

 

 

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