Rendón Tomás

Tomas-Rendon

Poeta y educador cuencano nacido a mediados de diciembre de 1824, hijo del Sr. Juan María Rendón y de la Sra. Teresa Solano y Vargas Machuca, hermana del ilustre fray Vicente Solano.

Realizó todos sus estudios en su ciudad natal, que por razones económicas y por problemas propios de la época sólo pudo terminar en el año 1854. Al año siguiente, con gran éxito comenzó a enseñar y dictar clases en el Seminario Conciliar de Cuenca, y gracias a su dominio de las lenguas vivas y muertas pudo hacer importantes traducciones de las obras de Horacio y de Virgilio.

Desde temprana edad se había manifestado en él su vocación poética, que mantuvo casi oculta durante muchos años, hasta que en 1875 rompió su silencio desafiando la ira de García Moreno al publicar su «Elegía Epitafial», dedicada a su amigo, el Gral. Manuel Tomás Maldonado, fusilado por orden del gobernante y cuyos versos resultaron casi proféticos:

«En tu duelo y pesar, más bien deplora / del insano verdugo el fin horrendo; / pues que indignado de fiereza tanta, / más cruda muerte te reserva el cielo».

Durante varios años continuó con su labor pedagógica, que alternaba con colaboraciones periodísticas en «La Esperanza» de Guayaquil (1871), y dadas sus virtudes y honorabilidad reconocida, su amigo Juan León Mera hizo que en 1884 sea nombrado Ministro Juez de la Corte Superior del Azuay. Ese mismo año comenzó a colaborar también con «El Progreso» de Guayaquil, y en razón de los méritos de algunas de sus obras publicadas para sus alumnos, tales como «Epítome de Métrica Castellana», «Compendio de las Oraciones Gramaticales» y «Catecismo de Ortografía Castellana», y por sus versos y traducciones latinas, fue nombrado Miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua. Posteriormente, en 1891 colaboró en «El Republicano» y al año siguiente figuró en la «Antología de la Nueva Poesía Ecuatoriana», editada por la Academia con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América.

El triunfo de la Revolución Liberal de 1895 lo encontró pobre y achacoso, y en enero de 1916, solo, ciego, enfermo y pobre, murió en su ciudad natal en manos de una sirvienta y algunos parientes lejanos.

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