Academia Nacional de Historia

Es el instituto máximo de este género, en el Ecuador, cuya misión principal consiste en el estudio y la minuciosa investigación de documentos y archivos, tanto nacionales como extranjeros, con el propósito de poder determinar -de manera clara y veraz- los hechos y acontecimientos necesarios para poder escribir la historia de nuestra patria.

Gracias a la iniciativa del Ilmo. Federico González Suárez, el 24 de julio de 1908 se reunieron varios jóvenes con el propósito de formar la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos, que luego de los trámites correspondientes fue fundada en Quito al año siguiente: En el acta respectiva constan los nombres de Federico González Suárez, LuísFelipe Borja (hijo), Alfredo Flores y Caamaño, Cristóbal Gangotena y Jijón, Jacinto Jijón y Caamaño, Carlos Manuel Larrea y Aníbal Viteri Lafronte. Luego ingresaron Juan León Mera, José Gabriel Navarro, Celiano Monge, Julio Tobar Donoso, Isaac J. Barrera y Homero Viteri Lafronte.

En el mensaje que González Suárez dio a los fundadores de lo que luego se convertiría en la Academia Nacional de Historia, dijo: “Como la verdad es el alma de la Historia, buscad la verdad, investigad la verdad; y cuando la encontréis, narradla con valor. La historia tiene una majestad augusta; la lisonja la envilece, la mentira la afrenta; sólo la verdad le da vida”.

Al referirse a los objetivos de la Academia Nacional de Historia fundada por Mons. Federico González Suárez, el académico Dr. Jorge Núñez Sánchez dice: “La fundación de esa entidad cultural se hizo, entre otros objetivos, con dos que resultaban fundamentales: uno el de estudiar la historia de nuestra América con preferencia a la de cualquier otra parte de la humanidad, y otro, el de elevar esos estudios a una categoría científica, utilizando métodos y técnicas de investigación propios del positivismo histórico que permitiesen recuperar de modo fidedigno los testimonios del pasado.

Se pretendía superar de este modo la “historiografía de opiniones” politizada eideologizada, que hasta entonces había florecido en el país… Con esas miras, la Academia ayudó a que la historia ecuatoriana abandonase el nivel de simple discurso ideológico que había tenido hasta entonces, en general para que ensayara, de modo sistemático, la investigación en fuentes documentales, y conquistara un nivel verdaderamente profesional” (Boletín de la Academia Nacional de Historia, Capítulo Guayaquil, Volumen LXXXII, No. 173, p. 289 (2004).

En poco tiempo esta sociedad logró reunir en su seno a los más notables estudiosos e investigadores de la historia, por lo que en 1920, el Congreso de la República, mediante decreto publicado en el Registro Oficial No. 23 del 28 de septiembre de ese mismo año, la reconoció como Academia Nacional de Historia.

El 7 de julio del 2003, por iniciativa del Presidente de la Academia, Dr. Manuel de Guzmán Polanco -quien estaba decidido a propiciar su engrandecimiento- en el Archivo Histórico del Guayas se reunieron los Miembros residentes en Guayaquil con el propósito de constituirel “Capítulo Guayaquil” de la Academia Nacional de Historia.

Fue este un gran paso dado por la Academia -y de manera especial por su Presidente- para engrandecer a esta institución integrando a ella otras regiones del país.

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