Batalla de Camino Real

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Triunfante la Revolución del 9 de Octubre de 1820, diversas ciudades y poblaciones -tanto de la costa como de la sierra- se adhirieron inmediatamente a dicho movimiento y proclamaron su libertad. El 10 plegó Samborondón, el 11 Daule y el 12 Baba; luego, Jipijapa y Naranjal el 15,Portoviejo el 18, Montecristi el 23, Cuenca el 3 de noviembre, Latacunga y Riobamba el 11 y Ambato el 12… Quito guardó silencio.

En los primeros días de noviembre -conscientes de que eran los únicos realmente libres de la dominación española- los patriotas guayaquileños estructuraron los primeros batallones de la libertad con los que iniciaron la marcha hacia la sierra para luchar por la independencia de todos los pueblos de la Audiencia de Quito, y bajo las órdenes de Luís Urdaneta y León de Febres-Cordero, y obedeciendo la consigna de “Guayaquil por la Patria”, la “División Protectora de Quito” salió en campaña hacia el interior, contando para sufragar los gastos con 16.000 pesos donados por los guayaquileños en una colecta organizada por don Gabriel García Gómez (padre de García Moreno).

Su objetivo era uno solo: dar la libertad a todos los pueblos de la Audiencia.

Y es que Guayaquil “no quiso hacer de su independencia, egoísta patrimonio suyo; y ya por seguridad propia, ya por filantrópico anhelo, resolvió extenderla a Quito y a sus comarcas aledañas; y con ardor y generosidad dignas de tal causa, mantuvo el fuego sagrado; y vencida o vencedora, batalló en cruda lid, sin ceder un palmo de territorio, antes amamantando la victoria en los pechos mismos de la derrota (Luís Cordero Dávila.- “Conferencia Histórica”).

Conociendo el avance de los patriotas guayaquileños, las autoridades españolas de Quito ordenaron al Cmdt. Fominaya que preparara una fuerza militar para acabar con el movimiento revolucionario, éste se trasladó de inmediato a la ciudad de Guaranda donde organizó y dio las últimas instrucciones a sus soldados, e inmediatamente, al mando de sus tropas se desplazó a las cercanías de Bilován, al sitio llamado“Camino Real”, donde dispuso y parapetó a sus hombres en espera de la llegada de los patriotas, pues éste era el único y obligado paso de acceso a la sierra.

Los realistas habían preparado una emboscada que pudo tener consecuencias desastrosas para las fuerzas patriotas, pero gracias a la decidida actuación de la joven Josefina Barba, que conociendo las posiciones realistas atravesó desfiladeros y quebradas para avisar al ejército libertador dónde estaban los enemigos, pudieron éstos dar un rodeo y situarse en posición más ventajosa para la batalla.

El 9 de noviembre de 1820, “cuando el sol más quemaba desde el cenit, Febres-Cordero inició el avance, acercándose a los parapetos de Fominaya, desde donde comenzaron los disparos al advertir movimientos sospechosos. Los patriotas, sin responder, se acercaron a las trincheras en silencio y, de repente a la orden de ataque, salieron de entre los matorrales, la bayoneta calada, en asalto impetuoso contra las escarpadas líneas del jefe realista.

Dos sargentos, Francisco Tejada y José López, encabezaban aquel oleaje de valor temerario. Tras ellos iban los demás, en andanadas sucesivas, obedientes a las voces de estímulo de sus oficiales, entre los que destacaba, pese a su juventud, el joven Abdón Calderón.

Casi al mismo tiempo, la otra columna irrumpió por la retaguardia, bajando desde las colinas, anuncio del descalabro realista. Combate cuerpo a cuerpo, reñido y rugiente… Cuando cesó el fragor de la lucha, los clarines patriotas anunciaron la victoria. Forminaya y los que sobrevivieron emprendieron la retirada” (Jorge Salvador Lara.- Del Alzamiento de Guayaquil a la Batalla del Pichincha; Historia del Ecuador, Salvat).

En esta batalla, y con el grado de Subteniente, tuvo su bautizo de fuego el joven Abdón Calderón, y luego de la misma, en homenaje a su valor y heroísmo fue ascendido al grado de Teniente.

Dos días más tarde, los patriotas riobambeños -con el Gobernador don Juan Bernardo León a la cabeza- dirigieron a Urdaneta un oficio en los siguientes términos:“El ejemplo de heroísmo con que procedieron los ilustres habitantes de la ciudad de Guayaquil, ha causado la mayor emoción en los espíritus amantes de la Patria que, depuestos ya de todo temor servil, han jurado en esta fecha su libertad política, reuniendo sus votos con los que rindieron al Ser Supremo Protector de Nuestra Causa, aquellos nobles guayaquileños…”

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