Batalla Chasqui

Batalla-de-Chasqui

La historia de nuestro país está plagada de batallas y luchas fratricidas que han ensangrentado los campos en diferentes regiones, pero en especial las que están dentro de la ruta que antiguamente unía a Guayaquil con Quito. Una de éstas fue la batalla de Chasqui, librada a principios de 1906.

En efecto, como consecuencia del respaldo oficial que brindó el Gral. Leonidas Plaza al Sr. Lizardo García para que éste llegue a la Presidencia de la República, las diferencias entre «placistas» y «alfaristas», llegaron a puntos críticos que estuvieron a punto de echar por tierra todos los sacrificios realizados por el Gral. Alfaro para instaurar el liberalismo en el Ecuador, poniendo en peligro, de alguna manera, todas las conquistas logradas en 1895 con el triunfo de la Revolución Liberal.

Don Lizardo García asumió el poder el 1 de septiembre de 1905, y a los pocos días ordenó que Alfaro -que permanecía en Riobamba- sea estrechamente vigilado, buscando además el momento oportuno para, bajo cualquier pretexto, encerrarlo en el Panóptico. Por esos días, «Todo principio de justicia y aun de serenidad política, estaba atropellado. Todo principio democrático se había burlado, yendo en contra de la misma doctrina liberal y ultrajando al mismo jefe y caudillo, a quien se debía la transformación política vigente en el país» (A. Ordóñez Zamora.- Eloy Alfaro: El Reformador, p. 241).

Esta situación dio motivo a que en casi todas las provincias hubiera manifestaciones de descontento en contra de las actuaciones del gobierno, y desde cada una de ellas empezaron a llegar muestras de solidaridad y respaldo para el Gral. Alfaro; inmediatamente el «Viejo Luchador» se trasladó a Guayaquil donde fue recibido con entusiasmo por amigos y partidarios.

En Guayaquil se había acordado que el 1 de enero de 1906 se iniciarían los pronunciamientos en contra del gobierno en todas las ciudades en donde los grupos liberales se habían comprometido, y Alfaro, que estaba estrechamente vigilado, en la noche del 31 de diciembre -mientras Guayaquil celebraba alborozada el advenimiento de un nuevo año-, logró burlar a sus perseguidores, y guiado por el Gral. Pedro J. Montero, «El Tigre de Bulu-Bulu», logró llegar hasta cerca de Barraganetal donde supo que en Riobamba el Gral. Emilio María Terán, Jefe Civil y Militar de la plaza, se había pronunciado en contra del gobierno constitucional proclamando su Jefatura Suprema.

En efecto, en la noche del 31 de diciembre de 1905, mientras en la casa de gobierno se realizaba una elegante recepción brindada por el presidente al cuerpo diplomático y autoridades, con motivo de la celebración de fin de año, llegó un telegrama firmado por el Gral. Terán en el que daba a conocer que: «el señor García había dejado de ser Presidente de la República, porque las tropas a su mando habían proclamado la Jefatura Suprema del general Eloy Alfaro».

Inmediatamente se pronunciaron también los cuarteles de Guaranda y Latacunga, por lo que el presidente García ordenó la movilización de las tropas acantonadas en Quito y en Guayaquil para que marchen a enfrentar a los insurrectos.

Al principio, en Chacaguán, los revolucionarios sufrieron una derrota frente a las fuerzas gobiernistas, pero al poco tiempo los batallones de Tulcán e Ibarra también se insurreccionaron y plegaron en favor de la revolución alfarista.

Finalmente, el 15 de enero de 1906, el propio Gral. Alfaro libró la batalla que definió el triunfo de la revolución y puso fin al gobierno del Sr. Lizardo García. El combate fue bravo y sangriento, y el valiente Crnel. Larrea, que al mando de los gobiernistas había empleado toda su estrategia para sostener la lucha, tuvo finalmente que abandonar el campo sufriendo una terrible derrota en el memorable Chasqui.

Dos días después los revolucionarios hicieron su entrada en Quito encabezados por el Gral. Alfaro que, como Jefe Supremo, fue aclamado por el pueblo y recibido en triunfo.

Compartir

También puedes revisar