Batalla de Mapasingue

Fue otra de esas luchas fratricidas que caracterizaron esa época de la historia de nuestra patria, plagada de revoluciones, golpes de estado y dictaduras, pero que también fueron la base sobre la que poco a poco se fue acentuando el espíritu democrático del Ecuador.

Los hechos se remontan al 26 de marzo de 1882, cuando pocos días antes de concluir su mandato constitucional, el Gral. Ignacio de Veintemilla se proclamó Jefe Supremo de la República.

Este golpe produjo violentas reacciones en todos los círculos políticos, y en diferentes partes del país se formaron grupos armados para combatir al dictador. Nueve meses más tarde, el ejército “restaurador” conservador -al mando de Pedro Lizarzaburu y Ezequiel Landázuri-, luego de varios combates y de vencer la heroica y valerosa resistencia de la “Generalita” Marieta de Veintemilla -que se había puesto al frente de las fuerzas veintemillistas mientras su tío viajaba a Guayaquil-, logró entrar triunfalmente en Quito el 10 de enero de 1883.

En Guayaquil el dictador se hizo fuerte con el apoyo de un gran contingente armado perteneciente al ejército nacional, pero cada día se le fue haciendo más difícil resistir el constante acoso de los “restauradores”.

En los primeros días de junio las fuerzas conservadoras al mando de los coroneles Sarasti, Salazar, Landázuri, etc. y las restauradoras liberales al mando de Eloy Alfaro, Manuel Antonio Franco, Melintón Vera, etc., sitiaron la ciudad y dieron inicio a los primeros combates. El 3 de junio, en los alrededores de Puerto Liza, el Salado y el cerro del Carmen, los restauradores iniciaron sus ataques a fondo empleando todo el poder de su fuerza; el 7 se luchaba ya casi en la ciudad; y finalmente, el 9 de junio de 1883 Veintemilla no pudo continuar resistiendo y abandonó el país por el río Guayas a bordo del vapor Santa Lucía.

Esta histórica batalla se la conoce también como “Batalla de Guayaquil”.

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