Beneficencia de Señoras

El 19 de mayo de 1878 -gracias a la generosidad cristiana que ha caracterizado desde siempre a los hombres y mujeres de esta tierra bendita- nació a la vida de la caridad la primera institución de beneficencia que se fundó en el Ecuador, la que por su finalidad y entereza, y por la decisión y perseverancia de sus miembros, ha logrado mantenerse y prestar sus invalorables servicios hasta nuestros días.

Fue su fundador el Rev. Padre Roberto María del Pozo, Superior de los Jesuitas y Rector del Colegio San Vicente (hoy Vicente Rocafuerte), habiendo nacido la idea en una reunión de la Congregación de Hijas de María, en la Iglesia de San José, a la que asistió también un distinguido grupo de señoras guayaquileñas.

Pocos meses más tarde –con fecha 9 de agosto- el gobierno del Gral. Ignacio de Veintemilla aprobó sus estatutos, que al igual que hoy mantienen el mismo principio del primer día: “Esta Sociedad tiene por objeto socorrer a los pobres y fundar y sostener escuelas gratuitas”.

La Beneficencia de Señoras nació débil como todo ser que viene a este mundo, pero de raza fuerte y vigorosa, de raza de titanes; de esa raza que se sustenta principalmente con las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad.

Durante los primeros años de su vida luchó en la indigencia contra la indigencia, pero Guayaquil le permitió colectar el primer año la cantidad de 8.264 pesos y 7 reales, que fueron invertidos en limosnas y medicamentos para los pobres, guardando también una parte para la construcción de la casa que debía levantar para cumplir con sus obras.

En 1883 la Sociedad de Beneficencia de Señoras fundó su lotería (la primera del país), que a partir de enero de 1884 en que fueron aprobados sus reglamentos por el gobierno de entonces, empezó a jugar cada mes convirtiéndose en una verdadera fuente para obtener los ingresos necesarios que le permitirían cumplir con los objetivos que se había impuesto.

Gracias a los generosos donativos realizados por la sociedad guayaquileña, la Sociedad de Beneficencia de Señoras ha podido llevar a cabo importantes realizaciones como la construcción de dos iglesias: “Nuestra Señora de la Anunciación”, en le ciudadela Kennedy; y “Nuestra Señora del Quinche”, en el Guasmo Sur.

En el área de la educación su labor se ha multiplicado y en la actualidad –luego de haberlas construido- regenta y mantiene ocho escuelas con Preescolar y Primaria completa; tres colegios: el “Matilde Amador Santistevan” con especialidades de Contabilidad y Secretariado; el “María Clementina Roca de Peña”, con especialización de Informática y Microempresa; y el “Laura Vicuña”, con especialización en Secretariado Polivalente.

Mantiene además la Academia de Corte y Confección “Lola Arosemena de Carbo”, con ciclo básico y especialización; y el Centro María Teresa Solá de Estrada, con cursos de opciones prácticas de enfermería, belleza, pastillaje y cerámica; para personas adultas.

Otros logros importantes los constituyen el “Coliseo Mariano”, construido para dar servicio múltiple a todos las escuelas y colegios de la Sociedad; tres dispensarios: uno médico, uno dental y uno oftalmológico; y cinco bibliotecas.

Sus miembros, con carácter inclaudicable, han consagrado -durante todos estos años- la fuerza de sus facultades físicas y espirituales para formarla, robustecerla y sostenerla, logrando a base de grandes sacrificios aliviar las necesidades de viudas y huérfanos, formar buenos cristianos, educar integralmente a niños y jóvenes de escasos recursos, mejorar la salud de la población estudiantil de sus centros educativos, paliar las falencias económicas y espirituales de muchas personas que -por causas diversas y en muchos casos imposibles de solucionar- requieren apoyo, y, en definitiva, aliviar en gran magnitud al Estado Ecuatoriano, cubriendo sus falencias y entregándole ciudadanos bien preparados, capaces de contribuir acertadamente a su desarrollo.

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