El Comercio

Matutino editado en Quito y fundado el 1 de enero de 1906, en una época de convulsión política que dio inicio a la desintegración del Partido Liberal.

Nació con lo mejores auspicios, bajo la dirección de una sociedad en la que tomaron parte el literato señor Celiano Monge, el Dr. Alejandro Mata, y dos hombres de reconocida honorabilidad que desde su natal Píllaro habían llegado a Quito para estudiar y buscar nuevos horizontes: los hermanos César y Carlos Mantilla Jácome, quienes al fundar el diario contaban con 29 y 27 años de edad, respectivamente.

“El Comercio anunció que llegaba como un periódico independiente, con criterios liberales pero al margen de partidos políticos y gobiernos, dispuesto a propiciar la alabanza o la censura justas para los aciertos o los errores administrativos” (El Comercio, En. 1/2005).

Su primera edición fue de solo 500 ejemplares; pero ya para 1912 se había incrementado a 2.000, que eran esperados con gran expectativa por la ciudadanía quiteña, que había encontrado en El Comercio una ventana abierta a la información, con artículos escritos por periodistas de fuste y de reconocida veracidad.

El esfuerzo personal del Sr. Carlos Mantilla -quien se hizo cargo del diario a partir de 1935-, junto al de sus hijos Carlos y Jorge, fue el dínamo que generó una verdadera escuela de periodismo veraz, objetivo y dedicado al servicio de las más altas causas de libertad y justicia nacional. El 8 de julio de 1938, con la creación del vespertino Ultimas Noticias, se cumplió una vieja aspiración por la cual habían luchado durante muchos años.

Dos años más tarde, gracias a la iniciativa de don Carlos Mantilla Ortega se creó la Unión Nacional de Periodistas; y el 18 de agosto de ese mismo año se fundó Radio Quito, complementándose entonces una trilogía de información periodística directa y de primera mano.

En la actualidad, gracias a su información veraz, oportuna y objetiva, El Comercio se ha convertido en uno de los diarios más importantes del Ecuador.

“A lo largo de estos años, EL COMERCIO se ha convertido en un adalid de la libertad de expresión y en un defensor in­nato de los más altos intereses del país. Su brújula siempre ha apuntado al desarrollo social y al sostenimiento de la democracia. En este quehacer, sin embargo, este Diario ha sufri­do persecuciones e incom­prensiones por parte de los po­deres públicos. Pero sus valo­res se mantienen inalterables: su independencia editorial se sustenta en la esforzada auto­nomía financiera. Este Diario comprende así el periodismo.Sobre este andamiaje desarro­lla sus contenidos. El lector es testigo de este largo proceso que se acerca al primer siglo” (El Comercio, Enero 1 del 2004).

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