Escuela de la Concordia

Célebre sociedad patriótica fundada con el propósito de fomentar e incrementar la agricultura, las artes y la industria, y de propiciar -de manera reservada- la propagación de nuevas ideas políticas.

Se creó inspirada en el “Discurso dirigido a la muy ilustre y muy leal ciudad de Quito, representada por su ilustrísimo Cabildo, Justicia y Regimiento, y a todos los señores socios provistos a la erección de una Sociedad Patriótica, sobre la necesidad de establecerla luego con el título de “Escuela de la Concordia”.

Este “Discurso”, publicado por primera vez en Bogotá en el año 1789, marcó la ruta que seguirían los quiteños para reunirse el 30 de noviembre de 1791 -en el salón del Colegio de la Compañía de Jesús- y ante la presencia del Presidente de la Real Audiencia de Quito,  Cap. Luis Antonio Muñoz de Guzmán; el Obispo de la ciudad, José Pérez Calama; los oidores de la Audiencia, letrados, artistas y las personalidades más distinguidas de la sociedad quiteña, establecer la célebre “Sociedad Patriótica de Amigos del País, o «Escuela de la Concordia», creada a inspiración suya por el Conde de Casa Jijón, con el propósito de atender la educación, las ciencias, las artes, la agricultura, el comercio, la economía y la política.

“La Escuela de la Concordia se instaló en 1791; fue su Presidente el Conde de Casa-Jijón; director, el Conde del Selva-Florida; secretario, el Dr. Espejo, que ya había regresado de su confinio; y entre sus miembros figuraban notables jurisconsultos, tales como don Francisco Javier Salazar; el entendido teólogo fray Francisco de la Graña, los literatos don Sancho de Escobar, don Ramón Yépez, don Juan José Boniche y don Juan Larrea; fuera de muchas otras personalidades distinguidas de la capital” (Camilo Destruge.- Historia de la Revolución de Octubre y Campaña Libertadora, p. 126).

También pertenecieron a ella el ilustrísimo obispo Dr. José Cuero y Caicedo, el Dr. Juan Pablo Arenas, José Ascázubi y muchas personalidades más. En Guayaquil tuvo como miembros a figuras como el Crnel. Jacinto Bejarano, cuya influencia e importantes relaciones sirvieron poderosamente a los fines de la sociedad.

La Sociedad Escuela de la Concordia editó el periódico «Primicias de la Cultura de Quito», que bajo la dirección del Dr. Eugenio Espejo fue el primero que circuló en la antigua Presidencia de Quito, y por medio de la cual dio a conocer importantes problemas sociales y culturales de la colonia. Primicias no fue ni revolucionario ni subversivo y solo buscaba el mejoramiento de Quito en lo intelectual y la reactivación de su espíritu adormilado y resignado a lo peor.

“La sociedad tuvo corta vida. No es verdad, como afirma González Suárez, que una de las causas de su extinción haya sido la muerte de Espejo. Más de un año antes de esa muerte se terminó. Y se terminó porque, en lugar de la espe­rada aprobación regia, llegó una terminante desautorización: “Desaprobando hubieseis puesto en ejecución el estableci­miento de la referida Sociedad amigos del país, sin que hu­biese precedido mi Real aprobación con arreglo a las leyes que prohíben toda junta sin esta circunstancia, he resuelto que como os mando se suspenda su ejercicio hasta mi Real determinación” -rezaba una real cédula fechada en 11 de no­viembre de 1793-. Mucho antes de aquello, el jueves 29 de marzo de 1792 había aparecido el último número de “Primicias de la Cultura de Quito”, que era su mayor -y acaso única- señal de vida” (Hernán Rodríguez Castelo – Eugenio de Santa Cruz y Espejo / Primicias de la Cultura de Quito, p. 143).

Compartir

También puedes revisar