Huasipungo

Con la espalda doblada por el peso de la lucha, las manos sangrantes y los ojos llenos de lágrimas de rebeldía, dolor y sufrimiento, el indio de nuestra serranía -durante más de doscientos años- ha tenido que resignarse a trabajar su humilde huasipungo, en el estéril arenal de los páramos andinos. Años después, luego de rogar y luchar por mejores condiciones, el patrón, «generosamente» le concedió la gracia de trabajar tierras más fértiles.

Huasipungo es un pedazo de tierra que en el pasado el “amo” entregaba al indio para que este realice trabajos agrícolas o de pastoreo, a cambio del trabajo que ese mismo indígena debía realizar en beneficio del terrateniente.

Generalmente, este pedazo de tierra consistía en estériles arenales del páramo andino, donde con la espalda doblada por el peso del trabajo, las manos sangrantes y los ojos llenos de lágrimas de rebeldía, dolor y sufrimiento; el indio de nuestra serranía -durante casi quinientos años- debió resignarse a trabajar con la ingenua esperanza de que algún día podría ser redimido.

En medio de ese inhóspito páramo, tenía también su miserable habitación, resto de lo incásico o preincásico que apenas le permitía defenderse de las inclemencias del tiempo: la choza.

En la actualidad y luego de largos y sacrificados años de rogar y luchar por mejores condiciones, el patrón, «generosamente» le ha concedido al indio la gracia de trabajar tierras más fértiles.

En base a esa dramática realidad histórica, el escritor quiteño Jorge Icaza publicó en el año 1934 su tan renombrada novela, en la que describe la dolorosa vida en los campos de la serranía, situando a los personajes dentro de las verdaderas realidades que vive el indio ecuatoriano, explotado sin misericordia, durante siglos, por los grandes latifundistas.

Constituye casi un documento de denuncia, y llegó a causar tal impacto que fue traducida a varios idiomas, inclusive en ediciones especiales para niños y para no videntes.

“Huasipungo es la novela del indio, la obra del contenido social que nada deja de contar, que va desde la sumisión de siglos hasta el amotinamiento; desde el final del hombre hasta la miseria colectiva. Resume todos los horrores que a nombre de la civilización se ha impuesto al campesino indígena” (F. y L. Barriga López.- Diccionario de la Literatura Ecuatoriana).

“Huasipungo de Icaza es el inesperado redescubrimiento de una gran población sumida en una atmósfera prejuiciada; es el grito rebelde del escritor que se levanta frente al Statu Quo socio-económico; es en suma, testimonio de la inconformidad del novelista frente a una sociedad ambivalente donde los nobles principios de la igualdad y fraternidad brillan y se desplazan como haz radiante sobre una clase privilegiada, mientras la otra no logra salir de la penumbra porque estos principios le son vedados” (Antonio Sacoto.- La Nueva Novela Ecuatoriana, p. 19).

En 1964 el escritor Ricardo Descalzi hizo una adaptación para teatro e intentó su presentación, pero pocos días antes de su estreno, la Junta Militar de Gobierno que presidía el Calm. Ramón Castro Jijón prohibió su presentación.

Ese mismo año el escritor J. Humberto Mata publicó un folleto tipo bolsillo denominado “Memoria para Jorge Icaza”, por medio del cual pretendió demostrar al autor de “Huasipungo”, que dicha obra era un plagio o la afirmación de sus obras “Intihuatana o Sol Amarrado”, Sal, Sumag Allpa, y otros documentos.

 

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