Monumento a Guayas y Kil

Monumento_a_Guayas_y_Kil

El hermoso monumento dedicado a los Huancavilcas fue una aspiración que durante mucho tiempo tuvieron los guayaquileños para rendir homenaje a un pueblo que simbolizó desde siempre la bravura y el valor.

Con este propósito, la Junta Patriótica de Guayaquil que en 1918 había inaugurado con éxito la columna del Parque Centenario, encargó su creación y realización escultórica al el entonces estudiante de la Escuela de Bellas Artes de Quito, Carlos A. Mayer.

El monumento debía perpetuar históricamente la presencia aborigen en las márgenes del Guayas, allí en los territorios donde Chonos y Huancavilcas habían establecido su señorío desde tiempos prehispánicos.

Mayer supo interpretar al sentir guayaquileño y para 1924 ya había concluido el conjunto escultórico, que fue concebido para ser apreciado a pié, desde la calle, y para lograr su hermoso efecto diseñó un pedestal proporcional a la altura del monumento.

Cuando fue inaugurado en 1927, el monumento de bronce -que representa a una pareja indígena, él de pié y ella a su lado, en cuclillas y con su niño en brazos- descansaba sobre un pedestal de granito de 3 metros de altura. La piedra que formaba la columna tenía en sus cuatro caras bajorrelieves de bronce. Por un lado había una hermosa alegoría al sol con decorados y dibujos estilizados; por otro, una representación de los ejércitos españoles y nativos reluciendo escudos y lanzas, algunos caídos en las arenas de combate; otra cara representaba el encuentro de los españoles con el Inca, y la última representaba la escena del supuesto rescate que Atahualpa pidió a Pizarro por su libertad.

Aunque fue creado para representar a “Los Aborígenes del Guayas”, con el paso del tiempo diversos autores lo relacionaron con la leyenda de Guayas y Kil, y pronto pasó a identificarse con ella.

Inicialmente fue instalado en la calle Rocafuerte, a la altura de Tomás Martínez, sitio donde fue inaugurado en 1927; luego, en 1930, cumpliendo una Ordenanza del Concejo fue trasladado al “Paseo de las Colonias”, en el Malecón, frente al río, a la altura del Palacio Municipal. Posteriormente el monumento fue llevado a la Avenida de las Américas, para ubicarlo en la intersección con la Av. Plaza Dañín, donde permaneció hasta 1986, en que fue trasladado y emplazado en lo alto de una columna enmarcada en banderas situada en el distribuidor de tráfico que se encuentra al final de la Av. Pedro Menéndez Gilbert, al inicio del Puente de la Unidad Nacional, que cruza el río Guayas.

 

Compartir

También puedes revisar