Vicente Rocafuerte (Mausoleo)

En 1915 y por iniciativa y empeño patriótico del concejal Sr. Don Carlos Alberto Flores, el Concejo de Guayaquil dictó la ordenanza por medio de la cual se ordenaba la construcción de un mausoleo destinado a guardar las cenizas de uno de los más grandes ecuatorianos: el patricio guayaquileño Vicente Rocafuerte.

El Dr. Julio Burbano Aguirre, en su calidad de Presidente del Concejo, contribuyó eficazmente para la aprobación de la ordenanza respectiva.

Para cumplir con dicha disposición se conformó la “Junta Vicente Rocafuerte”, que bajo la presidencia del Dr. Juan Gómez Rendón estuvo integrada, además, por el Dr. Julián Coronel, como Vicepresidente; el Dr. Carlos Alberto Flores, como secretario; don José Joaquín de Icaza Noboa, como tesorero; y los vocales señores José Antonio Campos, Rigoberto Sánchez Bruno, Guillermo Higgins Carbo, a más de los concejales Antonio Parra Velasco y Carlos Borja Cabezas.

Ubicado en uno de los sitios más destacados del Cementerio General de Guayaquil, el Mausoleo de Vicente Rocafuerte es uno de los más representativos monumentos dedicados a la memoria de este ilustre guayaquileño.

El conjunto arquitectónico -de impresionante belleza- lleva la firma del escultor U. Feltrin, y consta de un hermoso hemiciclo de mármol blanco flanqueado en sus extremos por dos estatuas femeninas que simbolizan La Justicia y La Sapiencia.

La figura de Rocafuerte se levanta en medio del hemiciclo, sobre un pedestal también de mármol blanco donde se lee el epitafio que escribiera García Moreno “Tus cenizas Rocafuerte, aquí guardó la muerte; pero queda tu nombre para gloria del mundo americano, y para ejemplo de cívicas virtudes, tu memoria”.

Los restos de Rocafuerte -que habían permanecido en Lima desde su muerte en 1847- fueron repatriados el 30 de septiembre de 1884 y depositados en la Catedral de Guayaquil. El 21 de noviembre de 1925, fueron exhumados y llevados al Colegio Vicente Rocafuerte, donde durante un día se levantó una “Capilla Ardiente”, desde donde al día siguiente fueron trasladados para ser depositados de manera definitiva en el hermoso y magnífico Mausoleo del Cementerio General de Guayaquil.

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