Santillán Lcdo. Hernando de

Hernando-de-Santillan

Funcionario español, nacido en Sevilla, que fue el primer Presidente de la Real Audiencia de Quito.

Había sido Ministro en la Real Cancillería de Valladolid, y posteriormente fue trasladado a Lima, Perú, donde residió por varios años desempeñando el cargo de Oidor de aquella Audiencia.

Pocos días después de crear la Real Audiencia de Quito, el 27 de septiembre de 1563 el rey Felipe II firmó el título por medio del cual fue designado para ejercer el cargo de Presidente de la misma, pues las experiencias que había adquirió en Lima lo convirtieron en la persona más idónea para ejercer dicha dignidad. A mediados de septiembre de 1564 llegó a Guayaquil, donde dispuso la creación del Hospital de Santa Catalina –que fue el primero que se estableció en los territorios de la Audiencia-, y de inmediato se trasladó a Quito, donde arribó el 17 del mismo mes. Al día siguiente fundó la Audiencia e inmediatamente empezó a despachar los asuntos correspondientes sin esperar la llegada de las otras autoridades.

A pesar de ser un hombre de carácter irascible y poco comprensivo, durante su gobierno desarrolló e impulsó importantes obras como la apertura de algunos caminos vecinales y la creación, el 9 de marzo de 1565, del Hospital de la Santa Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo, que después se llamó San Juan de Dios, y que estuvo destinado a dar albergue a indios y blancos por igual. Además mostró gran preocupación en defender a los indios, y obligó a que sean respetados y pagados sus salarios.

Por otro lado, fue un hombre muy abusivo que se granjeó la enemistad de casi toda la población española de la Audiencia, al extremo que en su contra se formularon setenta y cinco cargos de acusación, de los cuales, uno de los más graves era la muerte del Oidor y la situación de alteración que con sus actitudes había mantenido en la ciudad, razón por la cual fue destituido en 1568.

De regreso a España tuvo la habilidad y el talento de desvanecer fácilmente los cargos en su contra, y considerando su avanzada edad se acogió al estado eclesiástico; pidió las órdenes sagradas, y apenas fue ordenado sacerdote fue presentado para el Arzobispado de Charcas (Bolivia), por lo que volvió de inmediato a América para tomar posesión de su cargo. En Lima fue consagrado, pero no llegó a gobernar su diócesis porque falleció tres meses después en la misma ciudad, en el año 1575.

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