Gral. Antonio Morales y Galavis

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Patriota y prócer de la independencia nacido en Santa Fe de Bogotá, Colombia, el 6 de septiembre de 1784, hijo de don Francisco Morales Fernández y de doña María Luz Galavís y Hurtado.

Desde muy niño se distinguió entre sus compañeros del Colegio del Rosario de su ciudad natal, donde el 17 de marzo de 1808 obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia; inició entonces una importante carrera en el campo de las leyes, al tiempo que actuaba también como Secretario de la Universidad Tomística.

Dos años más tarde, varios movimientos independentistas habían brotado en diferentes lugares de América, y entre ellos se destacaban de manera especial el de Chuquisaca, antigua Audiencia de Charcas, en Bolivia, realizado el 25 de mayo de 1809; y la Revolución del 10 de Agosto de 1809 de Quito. Estos movimientos encendieron la llama de la libertad en su corazón y en el de todos los patriotas americanos, y el 20 de julio de 1810 se convirtió en el promotor y principal gestor de la independencia de Santa Fe de Bogotá, cuando, ante las impertinencias del importante pero grosero ciudadano español don José González Llorente, propinó públicamente a éste una sonora y bien merecida bofetada. Esta actitud valerosa despertó el entusiasmo popular y desató los más profundos sentimientos de rebeldía y dignidad en el pueblo bogotano.

Ese año fue determinante en la vida del doctor Antonio Morales, «quien cambió la toga de jurisconsulto con la espada de Capitán, grado con el que fue incorporado en el regimiento «Auxiliar» de infantería. No vaciló en dejar su hogar, abandonar su bufete de abogado en el que habría sido notable, sacrificar su futuro político, renunciar a todo, por servir a su Patria con el empeño de su vida. Morales se consagró a la lucha por la libertad, por la implantación de los principios republicanos, por los ideales de la revolución americana. Nueve días después de la gran proclama (la bofetada), el 29 de julio, fue incorporado al ejército y desde esa fecha, infatigablemente permaneció en dura campaña de triunfos y derrotas, hasta conquistar la libertad en las grandes batallas que inmortalizaron esta época de héroes y de mártires»

(Dr. Miguel Angel Peña Astudillo.- 200 Años y una Vida, p. 92).

En el año 1811 intervino en una corta campaña a lo largo del río Magdalena, más tarde integró el grupo de dirigentes del ejército libertador, y junto a otros destacados militares como Ortega, Urdaneta y Santander, alcanzó una importante victoria en Mata Redonda. Pasó luego a Tunga cumpliendo órdenes del Congreso presidido por el Dr. Camilo Torres, y posteriormente se puso bajo el mando del Gral. Bolívar que venía derrotado de Venezuela, para juntos organizar y consolidar el gobierno de Nueva Granada.

Luego de varias actuaciones notables en busca de la libertad, llegó el trágico año 1816 en que los patriotas sufrieron una serie de reveses y derrotas; fue entonces cuando el tirano Morillo -al no poder acabar con su vida- desató una terrible persecución en contra de su familia, despojando a su esposa, mediante secuestro, de todos los bienes que él poseía; no contento con esto, antes de terminar el año logró capturar a su padre, a quien mantuvo largo tiempo en prisión hasta que el 23 de noviembre ordenó su fusilamiento.

Estos reveses y sufrimientos no lo amilanaron y por el contrario alimentaron su espíritu rebelde y su deseo de lucha. En 1819 fue elegido Diputado ante el Congreso de Angostura, y se unió a las tropas de Bolívar y Santander para intervenir posteriormente en la inmortal travesía de los Andes; participó entonces en las triunfales batallas de Paya-Corrales y Gameza donde demostró su valor y heroísmo, por lo que en el mismo campo de batalla Bolívar lo ascendió a Coronel del ejército.

Más tarde el propio Libertador lo nombró Gobernador y Comandante Militar de la provincia de El Socorro. Inició entonces una de las tareas más duras y sacrificadas de su vida civil y militar, cuando tuvo que empeñarse a fondo para resolver los gravísimos problemas de una provincia que había sido explotada y saqueada durante varios años; al mismo tiempo tuvo que combatir a las tropas españolas que venían a reforzar al ejército que iba a combatir en Boyacá.

A finales de 1820, cuando Guayaquil ya era libre gracias a la Revolución del 9 de Octubre, por encargo Bolívar viajó al Departamento del Sur para hacer que se cumpla el convenio firmado entre éste y Morillo sobre las regulaciones de la guerra. Llegó entonces a Pasto y luego a Quito donde fue recibido por el Presidente de la Real Audiencia de Quito, Melchor Aymerich, y luego de cumplir con su misión viajó a Guayaquil donde en 1821 pasó a prestar sus servicios bajo las órdenes del Gral. Antonio José de Sucre, quien le encomendó la Comandancia General de la provincia, el mantenimiento del orden, la provisión de los elementos de guerra y la defensa de la heredad territorial.

Al año siguiente Sucre lo designó Jefe del Estado Mayor General para la campaña de liberación de Quito, y como tal combatió en la histórica Batalla del Pichincha el 24 de mayo de 1822, donde nuevamente dio muestras de valor, coraje e intrepidez. Después de la batalla, Sucre le encargó la redacción y firma del Acta de Capitulación con el gobierno de España, y la recepción del arsenal de guerra realista en el Panecillo.

En agosto de 1823 acompañó a Bolívar en la campaña libertadora del Perú, y en diciembre fue ascendido a General de Brigada del Ejército de Colombia. Al año siguiente fue designado Superintendente y Comandante General con sede en Quito, y en 1825 Embajador y Plenipotenciario de Colombia ante los Estados Unidos de Centroamérica.

Al crearse la República del Ecuador en 1830, el fundador de la patria y primer presidente -Gral. Juan José Flores- le encargó la misión confidencial de procurar mantener la unificación grancolombiana mediante un sistema federal. Desde ese mismo año, hasta 1833, fue Gobernador y Prefecto del Departamento del Azuay. En 1835 luchó junto al Gral. Flores en la sangrienta Batalla de Miñarica para llevar al poder al ilustre don Vicente Rocafuerte, y al instaurarse el régimen constitucional fue designado Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores.

En 1839 trasladó su residencia a la ciudad de Cuenca, donde permaneció hasta 1850 en que el gobierno de Colombia le encargó la Comandancia de Armas en el istmo de Panamá. Se trasladó entonces a dicha ciudad, donde en el sagrado cumplimiento de sus funciones falleció el 8 de julio de 1852.

 

 

 

 

 

 

 

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Efrén Avilés

Efrén Avilés Pino, +35 años de estudios, investigación, recopilación y consulta de documentos, libros y archivos relacionados con la Historia y la Geografía del Ecuador; y la Biografía de sus personalidades más notables.

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