Aguilera Ab. León Roldós

Leon-Roldos

Jurista y catedrático guayaquileño nacido el 21 de julio de 1942, hijo del Sr. Santiago Roldós Soria y de la Sra. Victoria Aguilera Mouton.

Realizó sus estudios primarios en el Colegio Salesiano Cristóbal Colón y la secundaria en el Vicente Rocafuerte donde en 1960 se graduó de Bachiller. Finalmente ingresó a la Universidad de Guayaquil donde en 1969 se graduó de Abogado de la República, con las más altas calificaciones.

Pese a no haber sido un político de trayectoria, su íntima vinculación con su hermano Jaime, Presidente de la República, y su alta preparación académica lo llevaron en 1979 a ocupar el cargo de Presidente de la Junta Monetaria, y en el desempeño de esas funciones le correspondió ser Gobernador del Banco Mundial y Alterno del Fondo Monetario Internacional. Ese mismo año presidió el Consejo del Centro de Estudios Monetarios de Latinoamérica de Libre Comercio y en 1981 la gobernación accidental del Banco Interamericano de Desarrollo.

Ante la muerte de su hermano, el Presidente de la República, el 1 de junio de 1981 fue elegido por el Parlamento Nacional para el cargo de Vicepresidente de la República, en reemplazo del Dr. Osvaldo Hurtado Larrea que debió asumir la Primera Magistratura.

Su participación en el gobierno fue discreta, bien intencionada y acertada, y sirvió para nivelar las fuerzas políticas que, de alguna manera, favorecían al presidente Hurtado.

A partir del 10 de agosto de 1984 en que concluyó su participación en el gobierno, a pesar de haberse retirado a sus actividades particulares continuó siendo opinión política y económica, y constantemente es consultado en relación a esos aspectos.

Posteriormente fue nombrado Rector de la Universidad Estatal de Guayaquil, a la que con trabajo y mano fuerte le dio respetabilidad, superación y solvencia académica; por esta razón, en 1999 fue reelegido para dicho cargo.

A partir del 10 de agosto de 1984 en que concluyó su participación en el gobierno, a pesar de haberse retirado a sus actividades particulares continuó siendo opinión política y económica, y constantemente fue consultado en relación a esos aspectos.

Posteriormente, en 1994 fue nombrado Rector de la Universidad Estatal de Guayaquil, a la que con trabajo y mano fuerte le dio respetabilidad, superación y solvencia académica; por esta razón, en 1999 fue reelegido para dicho cargo.

“Llegué en una época muy conflictiva, en la que donde hoy es el auditorio de Ciencias Médicas antes era un galpón en el que se desmantelaban vehículos. La violencia era de todos los días, pero logré tocar los hilos sensibles de quienes eran engañados por pequeños grupos. Democraticé la insti­tución y di voz a quienes no la tenían” (El Comercio.- Quito, julio 25 / 2004).

Paro eso no fue todo; gracias a esa labor desarrollada dentro de la universidad, a su trabajo constante y a sus propuestas de reivindicación nacional, en 2002 fue propuesta su candidatura a la Presidencia de la República, convirtiéndose en poco tiempo -para una gran mayoría del pueblo ecuatoriano- en la mejor opción presidencial.

Su nombre se perfilaba como uno de los que más posibilidades tenía para alcanzar la Primera Magistratura, lamentablemente no estuvo acertado al escoger a la Sra. Dolores Padilla como su binomio, ya que esta no recibió el respaldo popular y por el contrario le quitó simpatizantes, restándole toda posibilidad de triunfo.

Por su constante lucha política y por defender dentro del marco constitucional los principios socialistas con los que desde su época de estudiante universitario se ha identificado, a principios del 2005 fue brutalmente agredido por enmascarados que asaltaron los predios de la Universidad Estatal de Quito, luego de que expusiera con valentía sus conceptos políticos y su propuesta para llevar a cabo una consulta popular.

En el 2007 participó como candidato a la Asamblea Constituyente convocada por el presidente Rafael Correa, Asamblea que pasará a la historia por la -con honrosas excepciones-paupérrima calidad de asambleístas elegidos el 30 de septiembre, pues ni siquiera los “candidotes”., que sumaban más de mil, sabían lo que era la Constitución y mucho menos una Constituyente, y se dedicaron a hacer campaña política como si fueran ha ser candidatos a Alcalde o a otra dignidad similar.

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