Arias Antonio

Pintor quiteño nacido en 1947.

Nació con trazos y colores entre los dedos, y desde sus primeros años de edad, su mejor -por no decir su único- juguete fueron los lápices de colores, con los que “garabateaba” cuanto cuaderno, papel o cartón caía en sus manos. Fue tal su pasión por pintar que abandonó el colegio para dedicarse de lleno a buscar un camino entre los lienzos y las pinturas; lamentablemente su madre no lo llevó a la Escuela de Bellas Artes porque tenía un muy pobre concepto sobre los artistas.

Autodidacto del arte, su inspiración cromática y sus trazos se basaron -en esos primeros pasos- solamente en el dictado de las imágenes que se formaban en su interior, razón por la cual su obra, ha decir de algunos críticos, resultaba generalmente mala.

Consiente de esa realidad, en 1968 asistió a un curso de arte en la Casa de la Cultura de Quito, donde tuvo la orientación de maestros como Diógenes Paredes, que lo impulsó decididamente hacia la gran pintura, y Napoleón Paredes, cuyas formas le vincularon por primera vez con el feísmo.

Para 1972 realizó su primer muestra, que mereció algunos elogios y mayores críticas; pero ya se veía en su obra -impregnada de claroscuro, feísmo y tremendismo- la proyección de un artista que buscaba apartarse de lo tradicional buscando fórmulas morfológicas, compositivas y cromáticas.

“El III Salón Nacional del Banco Central (1979) muestra a un Arias en plena superación: saliendo del puro efecto visual –un tanto simplista- a ideas. Composiciones más complejas y elementos nuevos testimonian un enriquecimiento -cultural, histórico- de su visión del mundo. Todo da cuenta de una asimilación, cada vez más certera, de poética y estética de su generación” (Hernán Rodríguez Castelo.- El Siglo XX en las Artes Visuales de Ecuador, Banco Central de Guayaquil).

A mediados de 1985 encontramos a un Antonio Arias definitivamente identificado, que se expresa con visiones ricas y complejas, empleando el color para iluminar dibujos casi esperpénticos. Ha intensificado el color y enriquecido las texturas; sus juegos cromáticos logran efectos impactantes, impresionistas y sugestivos.

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