Arq. Sixto Durán-Ballén

Sixto_Duran-Ballen

Repúblico nacido el 14 de julio de 1921 en la ciudad de Boston, EE.UU., pero inscrito en el Consulado del Ecuador y por tanto, ecuatoriano. Fueron sus padres el Sr. Sixto Durán-Ballén Romero y la Sra. Eugenia Cordovéz y Cayzedo.

Sus estudios primarios los realizó en el Colegio San José deLa Salle en la ciudad de Guayaquil, la secundaria en el San Gabriel de Quito, y los de arquitectura en el Stevens Institute ofTechnology de Hoboken, en New York, en la WisconsinUniversity y en la Columbia University, donde el 28 de enero de 1945 obtuvo el título de Arquitecto, que luego fue refrendado por la Universidad de Guayaquil en noviembre de 1947.

Inmediatamente fue llamado por un comité de planificación creado especialmente para la reconstrucción de Ambato que había sido destruida por el terremoto de 1946; podría decirse que desde entonces ingresó a la vida pública y de servicio a la comunidad, pues luego de haber desempeñado algunos cargos profesionales dentro y fuera del país, en 1949 fue nombrado Subdirector del Plan Regional de Tungurahua.

Por esa época, junto al Dr. Camilo Ponce Enríquez y otros eminentes ciudadanoshabía fundado el Partido Social Cristiano, en el cual militó hasta 1991.

A partir de 1951 fue Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central, hasta 1956 en que fue llamado por el presidente Dr. Camilo Ponce Enríquez para desempeñar el cargo de Ministro de Obras Públicas. Implementó entonces una dinámica acción para impulsar el desarrollo de importantes proyectos nacionales, entre los que se destaca la construcción de Puerto Nuevo en la ciudad de Guayaquil, entre otros.

En 1970 fue elegido Alcalde de la ciudad de Quito: Se inició entonces, de alguna manera, la construcción del Quito moderno, ciudad a la que con trabajo y planificación convirtió en la más bella del Ecuador. Al instaurarse la dictadura militar del Gral. Guillermo Rodríguez Lara fue ratificado en el cargo, que continuó desempeñando con patriotismo y espíritu progresista hasta 1978. Ese mismo año el Partido Social Cristiano presentó su candidatura a la Presidencia de la República, y alcanzó la votación necesaria para pasar a la segunda vuelta, en la que fue derrotado ampliamente por el candidato del C.F.P. Ab. Jaime Roldós Aguilera.

En 1984 fue elegido Diputado Nacional y luego pasó a ejercer la Presidencia de la Junta Nacional de la Vivienda durante la presidencia del Ing. León Febres-Cordero, cargo desde el cual cumplió a cabalidad con los programas de vivienda planeados por el gobierno.

Nuevamente en 1988 se presentó su candidatura presidencial, pero esta vez, a pesar del magnífico trabajo realizado en el gobierno que terminaba, sólo alcanzó un tercer puesto, pues fue superado por el Ab. Abdala Bucaram y por el Dr. Rodrigo Borja, que resultó triunfador.

En 1991 y luego de serias discrepancias con la cúpula del Partido Social Cristiano, se desafilió del mismo con el propósito de retirarse de la política, pero no pudo negarse a escuchar el llamado de un gran sector público y de varios partidos políticos que le ofrecieron su respaldo para que participe por tercera vez en la contienda electoral.

Formó entonces la Unidad Republicana que posteriormente se convertiría en partido, y haciendo binomio con el Econ. Alberto Dahik, del Partido Conservador, presentó una vez más su candidatura presidencial, que resultó triunfadora en la segunda vuelta electoral, que se cumplió el domingo 5 de julio de 1992, y que lo convirtió en el nuevo Presidente Constitucional del Ecuador.

Asumió el Poder el 10 de agosto de 1992 y a los pocos días demostró que -contrariamente a lo que había sostenido su predecesor, el presidente Rodrigo Borja- el Ecuador era un país casi en bancarrota, sin recursos de ninguna clase y con un elevadísimo déficit presupuestario; y en una resolución sin precedentes en la historia político-económica ecuatoriana, su gobierno dictó una serie de medidas drásticas, durísimas, pero necesarias para enfrentar la gravísima crisis. Como resultado de esas medidas la inflación  no solo se detuvo sino que, además, en menos de un año había descendido al 30%.

1993 abrió nuevas esperanzas y mejores horizontes para el Ecuador, para las poblaciones de la costa, y especialmente para la provincia de Manabí, cuando el 22 de enero firmó el contrato para la construcción de la central hidroeléctrica Daule-Peripa, proyecto que había sido aplazado durante varios años y que generará -cuando entre en funcionamiento- 130 megavatios más que se unirán a los del sistema nacional interconectado.

Empeñado en rescatar la economía de un país que se adormecía en el marasmo, su gobierno propuso un «Plan de Modernización del Estado» que consistía en la privatización de la mayoría de las empresas estatales, especialmente las de servicio, a las que durante muchos años el Estado había subvencionado.

Esto produjo una ola de inquietud en los empleados públicos que, temerosos de perder la «teta» unos y el trabajo pocos, iniciaron una serie de actividades en rechazo del plan –que lamentablemente no se cumplió-, a las que se sumaron, como no podía ser de otra manera, algunos políticos.

El propósito del gobierno demostró su necesidad, cuando en los primeros días de marzo las naves de la Cía. Ecuatoriana de Aviación fueron embargadas por los vendedores por falta de cumplimiento en los pagos, y la empresa entró en la pendiente de la quiebra.

A finales de mayo de 1993, los dirigentes laborales del país decretaron un paro general de actividades en rechazo al alto costo de la vida, y sobre todo al «Plan Modernización del Estado». A esto se sumó posteriormente una serie de huelgas que causaron gran intranquilidad, pero a pesar de todo el gobierno continuó trabajando y el país no se paralizó.

En los primeros meses de 1994 la tranquilidad volvió al país y los objetivos económicos del gobierno empezaron a dar sus frutos, sobre todo cuando pudo renegociar -a largo plazo y en condiciones muy favorables- la deuda que nuestro país mantenía con la banca internacional; pero a mediados de año, aunque se continuaba hablando de la Modernización del Estado la voz no se escuchaba, y por más «esfuerzos» que hacían gobernantes y gobernados, los beneficiarios de la cosa pública lograron, a base de gritos, paros y huelgas, detener el avance de esta y, lógicamente, del país.

A finales de octubre las cosas empezaron a ponerse nuevamente difíciles y el gobierno decretó un incremento en el precio de los combustibles, sobre todo del diesel, que es el que más se usa para la transportación, la industria y las actividades agrícolas y pesqueras. Esto motivó una ola de protestas en todas las provincias que tuvo que ser soportada por el vicepresidente Dahik, pues el Arq. Durán Ballén, aquejado por una dolencia física tuvo que viajar a los EE.UU. en busca de atención médica.

En los primeros días de enero de 1995, fuerzas armadas de Ecuador y Perú se enfrentaron en las regiones de la cordillera del Cóndor -al suroriente de la provincia de Pastaza- defendiendo cada una el derecho que creía poseer.

Ante la gravedad de la situación, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Sr. César Gaviria, solicitó a ambos países un cese de fuego, propuesta que fue aceptada por el Presidente Durán-Ballén «pero sin condiciones», es decir, sin retroceder un milímetro de territorio nacional.

Esta actitud decidida del gobernante ecuatoriano sorprendió grandemente a los peruanos, acostumbrados a salirse con la suya cada vez que nuestro país había sido presionado por la fuerza de las armas y por la diplomacia internacional, por lo que entre el 27 y 28 de enero los ataques peruanos a los diferentes destacamentos ecuatorianos fueron masivos y a fondo, empleando para el caso el apoyo de helicópteros artillados, fuego de mortero y cargas de infantería; pero el Presidente dijo«Ni Un Paso Atrás», y nuestras fuerzas se mantuvieron firmes en sus puestos rechazando todos los ataques con grandes pérdidas al agresor.

El 5 de febrero viajó con destino a Brasil, Argentina y Chile con el propósito de explicar a los presidentes de esos países cual era la verdadera realidad histórica de los conflictos internacionales con el Perú, las mutilaciones que ha través de la historia ha sufrido nuestro país en manos del vecino del sur y, lo más importante, demostrar ante esos gobiernos, garantes del Protocolo de Río de Janeiro, que una vez más Ecuador era víctima de la rapiña expansionista peruana.

Su decidida intervención y la contundencia de los argumentos esgrimidos quebró la necia actitud de los peruanos que finalmente, el 17 de febrero, aceptaron firmar el cese del fuego. Pero al igual que ha sido siempre, los peruanos solo querían tiempo para poder reorganizar sus fuerzas e infiltrarlas en territorio ecuatoriano, pues a los pocos días, sorpresivamente rompieron su palabra y atacaron con mayor ferocidad empleando todos los medios, pero fueron heroicamente rechazados por las fuerzas armadas nacionales que mantuvieron inviolable la integridad nacional, escribiendo con su sangre un capítulo heroico de nuestra historia que será conocido como La Epopeya del Cenepa.

Para entonces y con el propósito de estar mejor preparados para la defensa territorial, las Fuerzas Armadas y el Comando Conjunto adquirieron un gran número de fusiles con su respectiva dotación de municiones: era Ministro de Defensa el Gral. José Gallardo, y Jefe del Comando Conjunto el Gral. Víctor Bayas. Pero las compras no se hicieron a los fabricantes ni a gobierno alguno sino que fueron adquiridos a un intermediario que las negoció en la Argentina, país que los había dado de baja por obsoletos.

En este “negocio” debió participar -indudablemente- todo el espectro de funcionarios y altos mandos militares, desde el Presidente de la República, pasando por el Ministro de Defensa, hasta el más anónimo miembro de tropa, quienes “cumplieron su deber” revisando muy cautelosamente el armamento que se estaba adquiriendo y que incluía “unas 6.500 toneladas de cañones, fusiles, repuestos, cohetes, minas terrestres, misiles antitanque, pistolas ametralladoras, municiones y pólvora, entre otros” (El Comercio, Oct. 17/08)

Entre el 2000 y el 2001, el dinero de la compra fue recuperado en gran parte, pero hasta mediados de ese año -ni sucedería después- nadie había sido acusado del crimen de “Alta Traición a la Patria” que representaba el no haber tenido la precaución de revisar dichas armas antes de traerlas al Ecuador, en momentos en los que se estaba librando contra el Perú una guerra no declarada.

En definitiva, la irresponsabilidad del alto mando encargado de su adquisición puso en grave peligro la seguridad de la patria y la vida de sus soldados que, engañados, se sacrificaron heroicamente en la línea e fuego.

 

En los primeros días de marzo, invitado por el gobierno de Uruguay, el presidente Durán-Ballén viajó a Montevideo para asistir a la transmisión de mando presidencial; a dicho acto también asistieron los gobernantes de varios países sudamericanos entre los que se encontraba el mandatario peruano, Ing. Alberto Fujimori.

Sucedió entonces un hecho que ha pasado a la historia de nuestro país: Durante una de las recepciones, los presidentes de Ecuador y Perú se encontraron frente a frente al momento de los saludos de rigor, entonces, el mandatario peruano, hipócrita y timorato, extendió la mano al ecuatoriano que, mirándolo con desprecio le dijo: El dar la mano es un signo de lealtad y amistad, yo no puedo dar la mano a quien está invadiendo mi país y matando a los ecuatorianos. Esta actitud digna -que reflejaba el sentir de todos los ecuatorianos- fue reconocida inclusive por sus opositores políticos que la aplaudieron y destacaron.

En Montevideo y gracias a la mediación de los garantes y a la presencia de los gobernantes, se pudieron facilitar los acuerdos que culminaron con la firma de un nuevo cese de hostilidades que empezó a cumplirse de inmediato.

A mediados de año, al igual que en los anteriores el país sufrió las consecuencias de la falta de previsión en el campo del desarrollo de las fuentes generadoras de energía eléctrica, pero esta vez la situación alcanzó características alarmantes, pues a causa de la falta de lluvias en los sectores de Paute y Agoyán, el sistema energético nacional se colapsó y el país empezó a paralizarse. Ya por esa época la opinión general del país sostenía que quien gobernaba no era el presidente Durán-Ballén sino el vicepresidente Dahik.

Entonces y liderados por el ex-presidente León Febres-Cordero, los políticos de la oposición desataron una feroz campaña en contra del vicepresidente acusándolo de uso indebido de los fondos de gastos reservados. Aunque este se defendió con sus mejores argumentos y fue absuelto en el juicio político que se le siguió en el Congreso, el 12 de octubre el Presidente de la Corte Suprema de Justicia ordenó su prisión preventiva; ante esta situación, el Ec. Dahik abandonó el país y el gobierno perdió a uno de sus mejores colaboradores, que había mantenido la economía del país estable y con bajísimo índice inflacionario.

Un mes más tarde y no teniendo el país quien maneje adecuadamente la cuestión económica, el dólar americano sufrió una alza inesperada y también subieron las tasas de interés bancario, agravando de esta manera la economía del pueblo.

Antes de finalizar 1995 y buscando el camino para solucionar una serie de necesidades nacionales que veían impedido su desarrollo debido a las politiquerías y los intereses partidistas y sindicales, convocó a una consulta popular con la que buscó la opinión del pueblo ecuatoriano a través de once preguntas relacionadas con la descentralización, la seguridad social, la distribución de recursos, el Congreso Nacional, las elecciones de diputados, la duración del Presidente del Congreso en el cargo, la voluntad popular, la función judicial, los privilegios del sector público y la creación del Tribunal Constitucional.

La consulta, que se efectuó el domingo 26 de noviembre, no fue comprendida por la mayoría del pueblo ecuatoriano que, engañado por los politiqueros de siempre y creyendo que con el NO demostraría su rechazo al gobierno, perdió una única oportunidad de cambiar su destino preparándose para los desafíos y retos del futuro. Solo en la provincia del Guayas el pueblo respondió SI a todas las preguntas.

Desde los primeros días de 1996 se comprobó que la popularidad de su gobierno había decrecido considerablemente y que ya nadie -o casi nadie- confiaba en él. Febrero fue un mes de huelgas y paros que se agravó cuando los centros hospitalarios paralizaron sus labores y solo tras varios días de conversaciones se logró llegar a un acuerdo que permitió la reapertura de los hospitales; en marzo, cansado y agobiado por las presiones internas, debió viajar a la ciudad de Trujillo, en el Perú, para asistir a la VIII Cumbre de Presidentes Andinos celebrada en esa ciudad y donde tuvo la oportunidad de encontrarse con los gobernantes de Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia.

En dicha reunión, convocada para tratar asuntos relacionados con algunas modificaciones al Acuerdo de Cartagena -y con los problemas fronterizos casi solucionados-, el presidente ecuatoriano aprovechó para conversar con su homólogo peruano algunos puntos referentes al proceso de paz y distensión que vivían los dos países a raíz del conflicto bélico de 1995, aunque este, de acuerdo a la tradición peruana, declaró posteriormente que este asunto no se había tratado.

Por esa época, de acuerdo a lo establecido por la Constitución el gobierno convocó a elecciones presidenciales, cuya primera vuelta se realizó el 19 de mayo con la participación de candidatos de todas las tendencias políticas. Cumplidos los escrutinios pasaron a la segunda vuelta el Ab. Jaime Nebot Saadi y el Ab. AbdalaBucaram Ortiz, que resultó triunfador en la ronda final, realizada el 7 de julio.

A pesar de los conflictos internos y de los problemas económicos que debió enfrentar, su gobierno pudo lograr importantes metas de desarrollo, sobre todo impulsando de manera determinante el «Plan Nacional de Carreteras» y el programa de construcción de aulas escolares; por otra parte, a través del Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE) se lograron cumplir con varios proyectos y objetivos.

Finalmente su gobierno terminó el 10 de agosto de 1996, luego de los cual se retiró a sus actividades particulares.

Dos años después asistió al Congreso en calidad de Diputado y en el 2000 fue nombrado Embajador del Ecuador en Londres.

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