Jaramillo Carlota

Carlota_Jaramillo

Destacada artista -intérprete de la canción nacional- nacida en Calacalí, cantón Quito, el 9 de julio de 1904.

En 1922 -así lo sostiene Oswaldo Cerdón en su obra “Lo Mejor del Siglo XX”- con motivo de la conmemoración del Primer Centenario de la batalla del Pichincha se realizó en el Teatro Sucre de Quito un concurso de canto para aficionados. Motivada por su afición a la música, Carlota y su hermana Inés, que en ese tiempo estudiaban en el Normal Manuela Cañizares, participaron y ganaron el Primer Premio entre 19 concursantes más, habiendo sido ellas las únicas mujeres.

Ese mismo año se graduó de profesora fiscal, pero solo ejerció el magisterio por muy poco tiempo, pues su verdadera vocación estuvo siempre en los escenarios, frente a los micrófonos, donde con maravillosa e inigualable voz interpretaba las más bellas canciones de nuestra patria.

Al poco tiempo contrajo matrimonio con el Sr. Jorge Araujo Chiriboga quien, convertido en su principal compositor, desde 1922 la guió por el sendero artístico hasta convertirla en la única e indiscutible “Reina del Pasillo Ecuatoriano”.

Grabó su primer disco en 1938 en los estudios de Radio El Prado de Riobamba, interpretando el pasillo “Amor Grande y Lejano”, compuesto por su cuñado Angel Leonidas; y luego del extraordinario éxito obtenido continuó su carrera discográfica con el pasillo “Honda Pena”, de Carlos Villafañe y Guillermo Garzón. Posteriormente, en 1942 grabó un disco de larga duración uniendo su voz a la del afamado Luis Alberto “El Potolo” Valencia, incluyendo en este el pasillo “Sendas Distintas”, que había sido escrito por su esposo.

Ese fue el inicio de una rica producción discográfica que la llevaría a grabar cerca de 20 discos de larga duración, llamados entonces Long Play y que contenían doce canciones. “Interpretar una canción -solía afirmar- es como rezar una oración cuando hay paz en música y letra”.

Estando en el pináculo de su triunfo artístico se retiró de los escenarios para dedicarse casi exclusivamente a su hogar, pero su voz nunca calló y cada año actuaba espontáneamente en diferentes veladas artísticas donde su presencia era exigida por amigos y admiradores.

Finalmente, a las 8:30 a.m. del 10 de diciembre de 1987, a los 83 años de edad, su voz y su vida se apagaron para siempre, en el Hospital Metropolitano de Quito, donde había ingresado horas antes para tratar las lesiones que había sufrido a causa de un fatal accidente doméstico.

 

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