Ilmo. José Carrión y Marfil

Religioso nacido en la villa de Estepona del reino de Málaga, en España, el 22 de abril de 1747, hijo de don José Carrión y de doña Isabel Marfil.

Estudió en la localidad de Alcalá de Henares, en cuya universidad alcanzó el título de Doctor en Jurisprudencia, luego de lo cual abrazó el estado eclesiástico y recibió las órdenes el 28 de agosto de 1773.

En poco tiempo -gracias a la protección que le brindó el Arzobispo Virrey don Antonio Caballero y Góngora-, ascendió a la dignidad Episcopal y el 27 de marzo de 1785 fue consagrado con el título de Obispo de Caristo.

Se encontraba gobernando la Arquidiócesis de Bogotá cuando recibió de Carlos III las bulas por medio de las cuales se lo nombraba para primer Obispo de Cuenca, ciudad a la que partió de inmediato para posesionarse el 22 de diciembre de 1787.

“El obispo Carrión y Marfil era Prelado en quien no resplandecían ciertamente esas extraordinarias virtudes apostólicas que tanto realce dan a la dignidad Episcopal; pero, estaba adornado de prendas y virtudes recomendables; decoroso, grave y en ocasiones compasivo; enérgico y celoso de la moral del pueblo. No poseía el don de la elocuencia y en Cuenca no predicó jamás; su instrucción no era mucha y solía, a veces, cuando se encolerizaba, proferir aquellas interjecciones que el pueblo está acostumbrado a oír sólo en boca de los soldados…” (González Suárez.- Historia General de la República del Ecuador, tomo II, p. 1312).

Su permanencia en Cuenca se extendió hasta el año 1799 en que fue trasladado al Obispado de Trujillo, en el Perú, donde permaneció administrando dicha diócesis hasta 1820, en que muy anciano se vio obligado a regresar a España.

Desempeñando el cargo de Abad Mayor de Alcalá del Real, murió en dicha ciudad el 13 de mayo de 1827.

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