Crnel. Carlos Montúfar

Carlos_Montufar

Militar y patriota nacido en noviembre de 1780. Fue hijo de don Juan Pío Montúfar, II Marqués de Selva Alegre y primer Presidente de la Junta Soberana de Quito, y de doña Teresa Larrea, perteneciente a una de las más distinguidas familias de Quito.

Luego de recibir sus primeras enseñanzas en su propia casa -tal como correspondía en esa época a quienes disfrutaban de su posición económica y social-, viajó a Europa en compañía del sabio alemán Alejandro de Humboldt para continuar sus estudios superiores en el Colegio de Nobles de Madrid, España. Inició entonces una brillante carrera militar en la que muy pronto ascendió al grado de Teniente Coronel del ejército español, en el que se destacó sobre todo por su valerosa actuación en las luchas contra las fuerzas napoleónicas que habían invadido España.

Por esa época se estableció en España un «Consejo de Regencia», que lo envió a Quito con el cargo de Comisionado Regio para tratar de apaciguar el movimiento insurgente iniciado con la Revolución del 10 de Agosto de 1809. Desgraciadamente, la falta de buenos medios de comunicación hizo que llegara el 9 de noviembre del año siguiente, cuando ya se había consumado el Asesinato de los Patriotas Quiteños en los calabozos del Cuartel Real de Lima.

En Quito fue recibido con discretas y reservadas muestras de cortesía por parte del Presidente de la Real Audiencia de Quito, Conde Ruiz de Castilla; pero el pueblo lo recibió con desbordantes demostraciones de afecto, pues tenía el convencimiento de que su presencia garantizaría la seguridad de la ciudad y la audiencia..

Al conocer la forma sangrienta como habían sido reprimidos los quiteños y la manera bárbara como Arredondo había saqueado y asesinado, el Crnel. Montúfar -en base a la autoridad de que estaba investido- dispuso la organización de una nueva Junta de Gobierno bajo la presidencia del propio Ruiz de Castilla, y nombró a su padre, Don Juan Pío Montúfar, para el cargo de Vicepresidente.

Poco tempo más tarde, gracias a su poderosa influencia y personalidad desplazó y anuló al anciano gobernante, quien prefirió retirarse al Tejar o Recoleta de la Merced, desde donde remitió su renuncia.

Inmediatamente reorganizó un nuevo ejército y formó varios batallones, y al mando de dichas tropas marchó hacia el sur para alcanzar a las fuerzas del Crnel. Arredondo -que se habían situado en las cercanías de Guaranda- para obligarlas a abandonar los territorios de la Audiencia.

Los dos ejércitos se enfrentaron el 25 de julio de 1812 en la histórica Batalla de San Miguel de Chimbo, que culminó con el triunfo de los quiteños y la huida de Arredondo y sus hombres.

Entusiasmado con el triunfo obtenido sobre Arredondo, Carlos Montúfar se preparó para enfrentar al Gral. Toribio Montes, que había sido enviado desde Lima como Pacificador y Presidente de la Audiencia de Quito, con la específica misión de acabar con el movimiento insurgente.

Los dos ejércitos se encontraron el 2 de septiembre de 1812 en los campos de Mocha, al sur de Ambato, pero esta vez los quiteños fueron sangrientamente derrotados.

Con el camino libre, el Gral. Toribio Montes avanzó hasta Quito donde entró el 8 de Noviembre para de inmediato tomar posesión de la Presidencia de la Audiencia.

Los últimos insurgentes quiteños intentaron fortalecerse en las cercanías de San Antonio de Ibarra, donde el 27 del mismo mes se libró la última batalla, cuando el español Sámano destrozó lo que quedaba de las fuerzas insurgentes.

Huyendo de la persecución desatada por los realistas, Carlos Montúfar buscó refugio en su hacienda situada en el valle de Los Chillos, pero al poco tiempo fue descubierto y apresado por las autoridades españolas y en febrero de 1813, cargado de cadenas y grillos fue desterrado a las cárceles de Panamá.

Al año siguiente logró escapar e inmediatamente se enroló en el ejército de Simón Bolívar que para entonces ya había iniciado su campaña libertadora. Con él participó en casi todas las batallas de Colombia, hasta que luego de la derrota sufrida en Tambo fue tomado prisionero y enviado a Buga, donde fue fusilado el 31 de julio de 1816.

Años más tarde sus restos mortales fueron trasladados a Quito y sepultados en la Catedral Metropolitana de la ciudad.

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