Hall Crnel. Francisco

Francisco_Hall

Patriota y prócer de la independencia, inglés de nacimiento, que fue uno de los muchos europeos que prestaron sus servicios en favor de la causa de la libertad americana.

Llegó a Guayaquil como miembro del Batallón Albión, con las tropas auxiliares que trajo Sucre en 1821 para respaldar a los guayaquileños que ya habían proclamado su independencia con la Revolución del 9 de Octubre de 1820. Asistió entonces al triunfo de Cone, al segundo y terrible Huachi, y finalmente fue uno de los vencedores en la histórica Batalla del Pichincha, que el 24 de mayo de 1822 selló de manera definitiva la independencia de nuestra patria.

Después de haber participado valerosamente en tan brillante campaña, se estableció definitivamente en la ciudad de Quito decidido a pasar su vida en este nuevo país al que llegó a tomar verdadero cariño y adoptó como su patria.

Republicano por excelencia -a pesar de su origen inglés y monárquico-, combatió los intentos dictatoriales de Simón Bolívar y sus tenientes, por lo que el Gral. Juan José Flores, muy identificado con el poder absoluto, lo miró siempre con desconfianza. Definitivamente, Flores y Hall fueron desde siempre, enemigos políticos declarados.

Instaurada la República del Ecuador en el año 1830, continuó expresando sus conceptos y opiniones republicanas opuestas a la política del presidente Flores, y en 1833, cuando la oposición al régimen floreano se presentó robustecida, fundó la célebre sociedad de “El Quiteño Libre”, a la que pertenecieron las más notables personalidades políticas de la época.

Cuando a mediados de octubre de ese mismo año estalló en Guayaquil la revolución que acaudillada por el Cmdt. Pedro Mena proclamó al Dr. Vicente Rocafuerte como Jefe Supremo de Guayaquil, junto a otros miembros de El Quiteño Libre decidió respaldar dicho movimiento y en la noche del 19 de ese mes intentó apoderarse del Cuartel de Quito, aprovechando que Flores había marchado hacia Guayaquil para intentar sofocar la revolución.

Desgraciadamente los conjurados fueron traicionados y descubiertos, y entre una lluvia de balas tuvieron que emprender la huida en todas las direcciones, mientras eran perseguidos tenazmente por las tropas del gobierno. En esas circunstancias, montado sobre su caballo se presentó como un magnífico blanco para los tiradores, y uno de los certeros disparos dirigidos hacia él puso fin a su vida.

Al día siguiente, 20 de octubre de 1833, su cadáver apareció desnudo colgado de un poste.

“El coronel Hall era un militar de mucha instrucción y adicto a los principios liberales. Cometió realmente un delito conspirando contra el Gobierno y sometido a juicio merecía ser castigado, pero ninguna excusa puede admitirse para disculpar el cobarde ultraje hecho por excepción a su cadáver…” (Aguirre Abad.- Bosquejo Histórico de la República del Ecuador, p. 267).

Compartir

También puedes revisar