Dr. Alberto Muñoz Vernaza

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Diplomático, militar y político cuencano nacido el 25 de noviembre de 1860, hijo del Sr. Ignacio Muñoz Cárdenas y de la Sra. Josefina Vernaza Carbo.

Nació en la misma casa en que nacieron sus ilustres primos hermanos Francisco Febres-Cordero Muñoz, hoy en los altares convertido en Santo Hermano Miguel; y el ilustre militar Gral. Antonio Vega Muñoz, «El Caudillo del Azuay»; casa que aún se conserva sirviendo como Curia Arquidiocesana de la ciudad de Cuenca.

Sus primeros estudios los realizó en la Escuela de los Hermanos Cristianos, fundada poco tiempo antes por el presidente Dr. Gabriel García Moreno; y la secundaria la continuó en el colegio que surgió de la fusión de los colegios Seminario y Nacional San Luis, donde tuvo como profesores a ilustres educadores y personalidades de la talla de Tomás Rendón, Benigno Malo, el padre Julio Matovelle y Honorato Vásquez.

Al terminar sus estudios de segunda enseñanza ingresó a la Corporación Universitaria de Cuenca -hoy Universidad Estatal-, donde alcanzó lucidamente el título de Doctor en Jurisprudencia. Inmediatamente empezó a ejercer la abogacía en Cuenca y ocasionalmente en Loja, demostrando una rectitud de procedimientos que lo llevó a ocupar el cargo de Ministro Juez de la Corte Superior de Justicia de Cuenca.

En su juventud perteneció a varios círculos literarios de su ciudad natal, como el Liceo y el Ateneo Azuayo; y posteriormente, en su madurez fue miembro de la Sociedad Bolivariana del Azuay, del Centro de Estudios Orientalistas, del Círculo «Solano» y del Círculo Católico del Azuay. Fue además fundador de la Academia Literaria y de Derecho Público de Loja, y en 1920 fue uno de los fundadores del Centro de Estudios Históricos y Geográficos del Azuay.

Su sólida instrucción y la seriedad que usó en sus investigaciones lo convirtieron en uno de los más connotados publicistas en el campo de la historia nacional, y fruto de sus trabajos e investigaciones en los archivos de Cuenca, Quito, Bogotá y Lima, publicó varios escritos por medio de los cuales dio a conocer hechos muy importantes e interesantes relacionados con el pasado de nuestra patria, rectificando muchos errores históricos y aclarando, con documentos incontrovertibles, la verdad de los mismos.

Entre sus obras más destacadas, por lo valioso y preciso de sus datos, y la elegancia y pulcritud del estilo, están sus biografías de «Ignacio Escandón», del obispo «Remigio Estévez de Toral» y de «José Miguel Vélez»; además: «El Movimiento Independentista de 1809», «Orígenes de la Nacionalidad Ecuatoriana» y «Los Restos de Sucre».

Tuvo importante participación como militar y como político en varios episodios de la vida de nuestro país. Perteneció al Partido Conservador e ingresó como sargento y luego como capitán en las fuerzas restauradoras que en 1883 pusieron fin al gobierno dictatorial del Gral. Ignacio de Veintemilla. Un año más tarde, al iniciarse el Progresismo la Asamblea Nacional le confirió el grado de Teniente Coronel.

En 1887 fue llamado por el gobierno del Dr. José María Plácido Caamaño para que preste sus servicios en la ciudad de Cuenca, donde tuvo controvertida participación en el fusilamiento del Crnel. Luis Vargas Torres. Posteriormente, consumada la Revolución Liberal que el 5 de junio de 1895 llevó al poder a don Eloy Alfaro, volvió a las armas y junto a su primo -el Gral. Antonio Vega Muñoz- combatió al nuevo régimen participando en las batallas de Girón -libradas el 5 de julio y el 23 de agosto de 1896-, que culminaron con la pérdida de la ciudad de Cuenca para la causa conservadora.

Patriota por sobre todas las diferencias políticas, tuvo su última pero brillante actuación militar en el año 1910, cuando bajo las órdenes del propio Gral. Alfaro acudió a la frontera para frenar otra de las tantas aventuras expansionistas de nuestro vecino del sur.

Su actuación más notable en la vida pública fue en el campo de la diplomacia, cuando por encargo del presidente Gral. Leonidas Plaza Gutiérrez y en representación del Ecuador, en 1916 asistió a Bogotá, Colombia, donde luego de largas negociaciones logró la firma del Tratado Muñoz Vernaza-Suárez, que de alguna manera pretendió fijar de manera definitiva los límites entre el Ecuador y Colombia. Mucho se ha criticado su actuación en la firma de dicho tratado, sobre todo por los hechos que se sucedieron posteriormente con la firma del Tratado Salomón-Lozano; pero era imposible predecir que Colombia traicionaría la buena fe del Ecuador, entregando al Perú territorios limítrofes especificados en dicho Tratado.

Ya octogenario, el Dr. Alberto Muñoz Vernaza murió en su ciudad natal, Cuenca, el 5 de mayo de 1941, cerrando con su muerte una época gloriosa para Cuenca y la República, cuyo último representante fue, precisamente, él.

Luego de su muerte, el gobierno del Dr. Carlos Alberto Arroyo del Río dictó el decreto por medio del cual se lo ascendió al grado de General.

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