Bravo Dr. Pío

Pio-Bravo

Jurisconsultor azuayo nacido en el año 1804, hijo de don Joaquín Vallejo y de doña Jacoba Cobo; pero a pesar de haber sido hijo legítimo, por alguna razón desconocida siempre se firmó como Pío Bravo.

Realizó sus primeros estudios en el Colegio Seminario de la ciudad de Cuenca, luego de lo cual, en 1823, se trasladó a Quito para continuar estudios superiores en la Universidad de Santo Tomás, donde tras brillantes exámenes alcanzó el título de Doctor en Jurisprudencia. Una vez incorporado al Cuerpo de Abogados de la República, volvió a Cuenca en 1828 donde continuó acrecentando sus conocimientos al tiempo que se dedicaba, con notable éxito, al ejercicio de su profesión.

“La amplia y dilatada cultura, que con su perseverancia ejemplar adquirió, lo situaron con majestad derecho en plano destacado, en una época brillante para la ciudad de Cuenca, su cuna. En una época en que los Rodríguez Parra, Malo, Cueva, Borrero, Proaño y cien cuencanos más, daban a esta ciudad el merecido prestigio de llamarse “Atenas de la Patria” (L. Salazar Tamariz.- Una Comarca y sus Destellos, p. 83).

Fue un políglota que dominó fluidamente, a más del castellano, el inglés, el italiano, el francés, el portugués, el alemán, el latín, el griego y el quichua, gracias a lo cual pudo adentrarse en las mismas fuentes de la historia para poder ampliar el horizonte de sus conocimientos.

Concurrió a las Cámaras Legislativas como representante de la provincia del Azuay, prestigiando con sus excepcionales dotes oratorias las tribunas de la legislatura y el foro, donde brilló además por su notable talento, gran energía y amplios conocimientos sobre todos los asuntos relacionados con el derecho y la legislación.

Su pluma fue una espada al servicio de la defensa de los derechos ciudadanos, y sus artículos periodísticos, en los que su fogosidad brilló con la característica violencia de la verdad, fueron publicados en los órganos de prensa más importantes de la época.

Habiendo cumplido con la patria y con la historia, el Dr. Pío Bravo murió en la ciudad de Cuenca, el 20 de febrero de 1858.

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