Arizaga Dr. Rafael María

Jurisconsulto, diplomático y literato nacido en la ciudad de Cuenca el 24 de junio de 1858, hijo del Dr. José Rafael Arízaga y de la Sra. Isabel Machuca.

Sus primeras letras las recibió en la Escuela de los Hermanos Cristianos, luego pasó al colegio de los jesuitas, y finalmente a la Universidad de Cuenca donde obtuvo el título de Abogado de los Tribunales de Justicia del Ecuador.

Al igual que muchos de su generación fue miembro de las principales sociedades literarias de su tiempo, entre ellas el Liceo de la Juventud donde realizó sus primeros ensayos en el campo literario. Orador, prosista y poeta clásico de índole parnasiana, su producción literaria -si bien no muy extensa- fue publicada en periódicos y revistas, y de manera especial en la célebre Unión Literaria, donde se destacaron títulos como “Colonización Oriental”, “Blazones y Estandartes de Cuenca”, “Relieve Moral”, “Manifiesto a la Nación”, “Contra la Calumnia”, y otros de carácter jurídico.

Consagró muchos años de su vida al ejercicio de la abogacía: Cuenca y especialmente Guayaquil fueron testigos de su ilustración en materia jurídica, la que unida a la rectitud de su conciencia lo convirtieron en un jurisconsulto de rara valía.

Desde muy joven se afilió al Partido Conservador Ecuatoriano, a cuya ideología dedicó todos sus esfuerzos y sacrificios. En 1895, cuando estalló en Guayaquil laRevolución Liberal que llevó al poder al Gral. Eloy Alfaro, fiel a sus ideales combatió junto al Gral. Antonio Vega para defender a su ciudad. A pesar de ello, al año siguiente fue designado Jefe Civil y Militar de Cuenca, cargo desde el cual realizó importantes y necesarias reformas para mejorar la administración provincial.

Debido a su gran talento y a pesar de pertenecer a un partido político totalmente opuesto al liberalismo, durante el segundo gobierno del Gral. Alfaro fue nombrado Representante del Ecuador en los Estados Unidos -en el fatídico 1910-, cuando el Perú amenazaba con invadir nuestro territorio. Debió entonces negociar convenientemente la paz en esos difíciles momentos de la vida nacional.

En 1912 repudió acremente el cobarde y sangriento Asesinato de los Héroes Liberales perpetrado en Quito, y en 1915 fue candidatizado por su partido a la Presidencia de la República, oportunidad que aprovechó para dirigir un mensaje a la nación analizando con profunda severidad republicana el momento político que vivía el Ecuador, maniatado por el fraude electoral y la bancocracia. Temeroso de la reacción del país, el oficialismo -dirigido por el poderoso Gral. Leonidas Plaza- no permitió su triunfo, pero el país recibió una lección de honestidad y patriotismo como pocas veces se ha dado.

En 1922 fue designado Ministro Plenipotenciario ante el gobierno de Brasil y dos años más tarde presidió la delegación ecuatoriana a la “V Conferencia Panamericana” que se reunió en Santiago de Chile.

Retirado a la paz de su hogar y sin descuidar el diario servicio a la patria, murió en la ciudad de Cuenca el 8 de agosto de 1933.

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