Bedon Fray Pedro

Fray-Pedro-Bedon

Sacerdote dominico nacido en Riobamba en el año 1556, hijo de don Pedro Bedón de Agüero y de doña Juana Díaz de Pineda.

Desde muy joven ingresó al Convento Máximo de Santo Domingo, de su ciudad natal, donde cursó estudios hasta que cumplió 21 años de edad. Viajó luego a Lima, Perú, en cuya universidad permaneció ampliando sus conocimientos durante diez años hasta lograr los más altos grados académicos; inmediatamente recibió la ordenación sacerdotal de manos del santo Toribio de Modrovejo e ingresó a la orden de los dominicos donde se convirtió en poco tiempo en una de las personalidades más notables de dicha institución religiosa, en la que se destacó además por sus virtudes cristianas y por su gran ilustración.

En 1586 volvió a la ciudad de Quito donde fue nombrado profesor de Artes, Teología, Filosofía, Gramática Latina y la Lengua del Inca, ciencias en las que lució toda la fuerza de su gran talento y el maravilloso caudal de sus conocimientos.

En 1593, a raíz de la Revolución de las Alcabalas -en la que había dado a conocer su pensamiento por escrito- debió abandonar Quito y se trasladó a Bogotá donde alternó sus actividades distribuyéndolas entre la enseñanza y la práctica de la pintura. Fue entonces que creó maravillosas obras que aún hoy adornan las paredes del Refectorio del Convento del Rosario de esa ciudad. Posteriormente pasó a Tunja donde también dejó algunas obras de gran belleza.

De regreso a Quito, el 10 de marzo de 1598 escribió a Felipe II, Rey de España, solicitándole la fundación de una Universidad en Quito, gestión que culminaría en 1603 con la creación de la Universidad de San Fulgencio. Ya para entonces y en su afán de propagar la doctrina de Cristo, en 1600 había levantado el convento de “Nuestra Señora de la Peña de Francia”, conocido posteriormente como la “Recoleta de Santo Domingo”, donde pintó -en el descanso de la grada- la hermosísima imagen de “Nuestra Señora de la Escalera”.

Según noticias que se tienen, fray Pedro Bedón escribió algunas obras de importancia, pero la mayor parte ellas, lamentablemente ha desaparecido. Entre las que se conservan, es notable una “Vida del Padre Cristóbal Pardavé”. Como artista de delicada sensibilidad, se destacó como pintor muralista y decorador, habiendo creado obras de inigualable belleza, una de ellas la “Virgen de Chiquinquirá” que existe en el Monasterio de Santa Clara, en Quito.

Los últimos años de su vida los disfrutó en Riobamba donde también fundó un convento de dominicos, y donde -dedicado a su labor pastoral y artística- murió apaciblemente el 17 de febrero de 1621.

 

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