Díaz de Pineda Gonzalo

Gonzalo_Diaz_de_Pineda

Conquistador y militar español natural de Coto de Ureña, Asturias.

Llegó a América por 1526 y se radicó, primero, en Nicaragua, de donde posteriormente se trasladó a Panamá en busca de fortuna y aventuras. Fue precisamente en Panamá donde conoció e hizo amistad con Francisco Pizarro, a quien acompañó en la conquista del Imperio de los Incas. Asistió a la captura y al asesinato de Atahualpa y de su rescate le correspondió una importante suma en oro y plata.

Vino con Sebastián de Benalcázar desde San Miguel de Piura, e intervino en toda la campaña de la conquista de los territorios de Quito; pero su nombre, por alguna desconocida razón o descuido, no figura entre los fundadores de Santiago y San Francisco de Quito.

Posteriormente volvió a Quito donde gracias a la nobleza de sus principios se convirtió, en poco tiempo, en uno de los principales y más queridos habitantes de la ciudad, por lo que el 1 de enero de 1537 fue elegido para desempeñar el cargo de Alcalde, en reemplazo de Rodrigo Núñez de Bonilla. Poco tiempo después, acaso por motivos de rivalidad política, Benalcázar ordenó que sea tomado preso y lo mantuvo en prisión hasta finales del año.

Al año siguiente Pizarro lo nombró Teniente Gobernador de la provincia de Quito, cargo que desempeñó desde el 22 de mayo de 1538 hasta el 9 de noviembre de 1539 en que fue nombrado Capitán y Teniente General de la villa de Quito, Quillasinga y sus comarcas.

Por ese tiempo ya había escuchado hablar mucho acerca de El Dorado y el País de la Canela, y entusiasmado por esas leyendas fabulosas, a finales de ese mismo año preparó y organizó una expedición para ir en busca de esos maravillosos lugares. Descendiendo desde Quito -hacia el oriente-, se adentró en la selva inexplorada y virgen; descubrió el volcán Sumaco y luego de establecer las poblaciones de Quijos, Sumaco y Cosanga, vagó perdido y sin rumbo durante varios meses, hasta que agotado y sin provisiones logró por fin regresar a Quito.

Esta experiencia hizo que a principios de 1541 fuera llamado por Gonzalo Pizarro para intervenir en una nueva expedición a esas regiones orientales. Dicha aventura culminó con el Descubrimiento del Río Amazonas, pero él no participó de este histórico acontecimiento por haber permanecido junto a Pizarro cuando éste se separó de Orellana en la confluencia de los ríos Napo y Coca.

Regresó entonces a Quito luego de un largo y penoso viaje, y en noviembre de 1544 nuevamente fue llamado por Pizarro -que desempeñaba el cargo de Gobernador del Perú-, para que lo ayude en su lucha contra las fuerzas del virrey Blasco Núñez de Vela. Pronto acudió al llamado de su amigo y llegó a las costas tumbesinas a las que encontró desamparadas por Núñez de Vela, quien se había retirado hacia el interior, por lo que marchó tierra adentro para enfrentar a las nuevas fuerzas que venían en auxilio del virrey.

A finales de marzo o en los primeros días de abril de 1545, murió a causa de ciertas raíces ponzoñosas que comió.

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