Villamil Gral. José de

Gral-Jose-de-Villamil

Patriota y prócer de la independencia nacido en New Orleans, Luisiana (en esa época colonia francesa), EE.UU., el 10 de junio de 1788, hijo del Sr. Pedro González de la Galea y Villamil y de la Sra. Catalina Jolly Lebrún.

Luego de haber servido a su patria como Sargento Primero del batallón «Reflejos Voluntarios», por 1809 viajó a Europa donde tuvo oportunidad de conocer y trabar amistad con distinguidos ciudadanos sudamericanos que estaban planificando y buscando apoyo para iniciar las luchas por la independencia. El propio Villamil narra en la introducción de su “Reseña”, que a los 21 años de edad, mientras se encontraba en Cádiz, junto a otros futuros próceres latinoamericanos hizo el juramento de consagrar su vida a la emancipación de América.

Fue así que poco tiempo después, imbuido de esas ideas, volvió a América y desembarcó en la ciudad de Maracaibo, Venezuela, donde con empeño y patriótico entusiasmo empezó a trabajar y desarrollar sus tareas revolucionarias.

Se encontraba involucrado en los movimientos independentistas cuando por un descuido involuntario fue descubierto y capturado, y pudo salvarse de ser fusilado gracias a una vieja amistad que había tenido con el Gobernador del Departamento, Gral. Millares, quien en recuerdo de esa amistad de la juventud se contentó con expulsarlo de Venezuela.

Llegó a Guayaquil por el año de 1812, donde se estableció definitivamente y contrajo matrimonio con la Srta. Ana Garaycoa y Llaguno. Poco tiempo después estableció vínculos con determinados grupos de vecinos a quienes empezó a expresar sus ideas independentistas.

El 8 de febrero de 1816, al mando de una pequeña goleta descendía por el río Guayas buscando salir a mar abierto, cuando a lo lejos descubrió una poderosa escuadra naval que bloqueaba la entrada del golfo de Guayaquil. Creyendo que se trataba de una incursión pirata, remontó nuevamente las aguas del río y volvió a la ciudad para dar la voz de alarma y preparar la defensa.

Las autoridades españolas sabían que se trataba de la escuadra del almirante argentino Guillermo Brown, quien desde 1815 atacaba a las naves españolas que surcaban las aguas del Pacífico, e invitaba a todos los pueblos y ciudades que tocaba para que se levanten en armas en contra de sus opresores, por lo que en un afán de acabar con él, hicieron correr en la ciudad la noticia que realmente se trataba de un ataque pirata.

Gracias al aviso de Villamil y al coraje de los guayaquileños, las naves de Brown fueron abordadas y su tripulación capturada, pero pocos días más tarde, al comprender su equivocación, los guayaquileños exigieron a las autoridades españolas la libertad del almirante argentino.

Fue justamente en su casa donde el 1 de octubre de 1820 se llevó a cabo esa reunión secreta a la que José de Antepara llamó «La Fragua de Vulcano», porque en ella se reunieron los patriotas guayaquileños para preparar el movimiento independentista que culminó con el triunfo de la Revolución del 9 de Octubre; movimiento que dio la libertad a Guayaquil y abrió las puertas de la independencia a todos los pueblos de la Patria.

Dos días después, al mando de la goleta Alcance partió hacia el sur para anunciar a Lord Cochrane y al Gral. San Martín, que Guayaquil ya tenía un gobierno libre.

Al año siguiente se alistó en el ejército de Sucre y asistió a los combates de Cone y segundo Huachi, en los que demostró verdadero valor y patriotismo.

Al instaurarse la República en el año 1830, su espíritu marino puso especial atención en el archipiélago de Galápagos, y considerando que por su situación geográfica éste pertenecía al Ecuador, elevó una solicitud en ese sentido al Presidente de la República, Gral. Juan José Flores, quien lo autorizó para que iniciara su colonización. Fue así que -al mando del Crnel. Ignacio Hernández- el 20 de enero de 1832 partió la primera expedición hacia las Islas Encantadas, y el 12 de febrero tomó posesión definitiva de ellas a nombre de la República del Ecuador.

Dedicó varios años de su vida a la colonización del archipiélago, invirtiendo en la empresa una considerable parte de su fortuna personal y enviando además gran cantidad de materiales agrícolas, animales domésticos, ganado vacuno, etc.

Posteriormente, hasta 1850 desempeñó importantes cargos militares como Comandante General del Distrito del Guayas, Jefe de Estado Mayor, Jefe de Operaciones, y otros, hasta alcanzar finalmente el grado de General de División, el más alto en la jerarquía militar del Ecuador.

En 1851 apoyó al Gral. José María Urbina, cuando por medio de un golpe militar desconoció al gobierno del Sr. Diego Noboa y se proclamó Jefe Supremo de la República. Urbina lo nombró entonces Ministro General, y en calidad de tal, el 25 de julio de ese mismo año firmó el decreto por medio del cual se declaró abolida la esclavitud en el Ecuador.

Cuando en 1852 el Gral. Urbina fue nombrado Presidente de la República, continuó desempeñando el cargo de Ministro hasta que fue designado Plenipotenciario del Ecuador ante el gobierno de los Estados Unidos.

Pasados algunos años, volvió a la ciudad de Guayaquil en busca del sosiego y descanso que le eran necesarios después de una vida tan laboriosa como útil para su patria adoptiva, y en el seno de su hogar, y rodeado del respeto y la consideración de todos quienes le conocieron, murió el 12 de mayo de 1866.

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