Ladrón de Guevara Ilmo. Diego

Diego_Ladron_de_Guevara

Religioso nacido en Cifuentes, provincia de Guadalajara, España, miembro a una familia muy distinguida por su antigüedad y nobleza.

Hizo sus estudios en la Universidad de Alcalá, en la que se graduó de Doctor en Derecho y donde poco tiempo después dictó la Cátedra de Jurisprudencia Civil. Más tarde fue Canónigo de Sigüenza y después, por oposición, obtuvo la silla doctoral en Málaga.

Vino a América como Obispo de Panamá, donde ejerció además, por algún tiempo, el cargo de Presidente Interino de la Audiencia y Gobernador y Capitán General de las provincias de Tierra Firme.

En 1704 fue trasladado a Quito donde arribó al año siguiente, y en 1706, luego de recibir las Bulas Pontificias de su traslación, con gran pompa y solemnidad tomó posesión del Obispado de Quito.

“El Ilmo. Sr. Ladrón de Guevara fue recibido en Quito con aclamaciones del más sincero regocijo; la fama de su mucho saber, generosidad y otras prendas hacían concebir fundadas esperanzas de que la Diócesis prosperaría bajo el gobierno de un Obispo que tan notables muestras había dado de acierto en los dos obispados que había tenido antes…

…Era el señor Guevara varón noble, dadivoso y amigo del bien público; en Panamá edificó la Catedral desde sus cimientos, levantó los muros de la ciudad y fortificó el castillo de Chagre, gastando en semejantes obras gruesas cantidades de su peculio; en Guamanga fundó un convento de Carmelitas Descalzas, costeó la construcción de un puente y organizó la Universidad de San Cristóbal; en Quito los dos grandes arcos de cal y ladrillo que, hasta hace poco, unían la manzana del convento de La Concepción con la opuesta, que pertenecía también al mismo monasterio…” (F. González Suárez.- Historia General de la República del Ecuador, tomo II, p. 829).

Sólo cuatro años permaneció en Quito ejerciendo su dignidad, pues el 1 de junio de 1710 partió con destino a Lima, y el 29 de agosto del mismo año se hizo cargo, interinamente, del gobierno del Virreinato del Perú.

Tenía más de setenta años cuando presentó sus renuncias al Obispado y al Virreinato interino, las mismas que le fueron aceptadas por el Rey y la Santa Sede en el año 1717. Se embarcó entonces con destino a su patria, pero la muerte lo sorprendió en México el 9 de noviembre de 1718.

Compartir

También puedes revisar