Arteta y Calisto Ilmo. Nicolás

Religioso quiteño nacido el 24 de enero de 1771, hijo del Sr. Joaquín Arteta Labarreytia y de la Sra. Leonor Calisto.

Todos sus estudios los realizó en su ciudad natal, hasta culminarlos en la Universidad de Quito donde obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia. Poco tiempo después escuchó el llamado de Jesucristo, y siguiendo sus divinos pasos fue ordenado sacerdote en el año 1795.

“Es realista convencido. Nunca milita en las filas de los que luchan por la independencia contra España, como Garaicoa su sucesor. De los 15 integrantes del cabildo eclesiástico de Quito en 1812, Arteta, canónigo teologal, se halla entre los cuatro cabildantes que no se adhieren a la Junta de Gobierno, integrada por los próceres; lo que motiva, que al caer en desgracia de las autoridades peninsulares el obispo patriota, José Cuero y Caicedo, antes de partir a su exilio de Lima el 27 de julio de 1815, nombre de gobernador de la diócesis a un sacerdote muy adicto al Rey como Joaquín Arteta y Calisto” (Historia de la Iglesia del Ecuador Durante el Patronato Español.- p. 501 y 509, R. P. J. M. Vargas O. P.).

Luego de la Batalla del Pichincha que en 1822 proclamó la independencia de nuestra patria, desempeñó los cargos de Director de Estudios y de dos academias científicas. Fue también catedrático de Derecho y Teología Moral, Vicerrector del Colegio San Luis, Rector de la Universidad de Quito, Vicepresidente de la Primera Constituyente y Consejero de Estado.

Posteriormente viajó a la ciudad de Popayán, Colombia, donde el 25 de marzo de 1835 fue consagrado para el cargo de Obispo de Quito. Años más tarde, acogiendo un pedido hecho por el Poder Legislativo del Ecuador, S.S. el Papa Pío IX dictó -el 13 de enero de 1848- la bula por medio de la cual se erigió a Quito en Arzobispado. Ese mismo año el Congreso de la República lo nombró para desempeñar dicha función, que luego fue confirmada por el Santo Padre.

Recibió el Palio Arzobispal el 2 de septiembre de 1849, cuando desgraciadamente se encontraba gravemente enfermo, y murió cuatro días más tarde en la misma ciudad de Quito.

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