Chiriboga Terán Joaquín

Escritor e ideólogo liberal nacido en la ciudad de Riobamba el 7 de junio de 1821, hijo del Sr. Antonio Chiriboga y León y de la Sra. Ana María Terán.

Identificado desde muy joven con los postulados liberales, en 1865 se vio comprometido con la revolución urbinista que estalló en Guayaquil en contra del gobierno del Dr. Gabriel García Moreno, motivo por el cual fue desterrado a Lima, desde donde viajó a Santiago de Chile donde en 1869 publicó un folleto titulado «El Ecuador y García Moreno», en el cual excitaba a la juventud ecuatoriana a que se rebelara contra el gobierno dictatorial «Garciano» que había derrocado al Presidente Constitucional, Dr. Javier Espinoza. Ese mismo año publicó «Ojeada Filosófica Sobre la Civilización», que fue muy aplaudida y elogiada en los medios intelectuales de Chile y Argentina.

Posteriormente mandó a publicar en Lima su libro «La Luz del Pueblo», en el cual reunió un conjunto razonado de argumentos por medio de los cuales estableció las necesidades de separar a la Iglesia del Estado. El libro causó gran revuelo, le concitó el odio del clero y las teocracias, y fue incluido inmediatamente en la lista de libros prohibidos por la Iglesia.

En el destierro conoció sobre el Asesinato de García Moreno, e intentó regresar al país luego de la revolución que el 8 de septiembre de 1876 derrocó al gobierno constitucional del Dr. Antonio Borrero y proclamó la Jefatura Suprema del Gral. Ignacio de Veintemilla, pero el nuevo dictador no lo permitió. Acudió entonces a don Pedro Carbo, Ministro de lo Interior del nuevo gobierno, quien pactó un encuentro entre el gobernante y el escritor, y aunque las ideologías se manifestaron opuestas desde el primer momento, Veintemilla permitió que se quedara en el Ecuador.

Al año siguiente -por su determinada identificación liberal y por haber declarado su oposición al clero- fue acusado de participar en el envenenamiento del Obispo de Quito monseñor José Ignacio Checa y Barba, razón por la cual fue encerrado en elPanóptico de Quito junto a los liberales José Gabriel Moncayo, Manuel Ignacio Pareja y Manuel Cornejo.

El Dr. Luis Felipe Borja actuó como acusador particular de la familia del obispo asesinado, pero por más que trató, no logró presentar ninguna prueba que pudiera demostrar la culpabilidad de los acusados, razón por la cual fueron liberados dos meses más tarde. Viajó entonces a Guayaquil donde publicó «La Infamia, Envenenamiento del Arzobispo Checa».

A fines de 1878 viajó a Panamá, donde en junio del año siguiente publicó un manifiesto de 13 páginas, que en una de sus partes decía: «…donde quiera que la Providencia dirija mis pasos, defenderé con infatigable constancia el apostolado de la verdad y la justicia, esos dos grandes principios que son la base incontrastable del Universo Moral»

Pasó entonces a radicarse en Guatemala donde vivió hasta el día de su muerte, ocurrida de avanzada edad.

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