Cauja José Antonio

Cauja-(Expresion)

Escultor guayaquileño nacido en 1953.

Nació en el suburbio guayaquileño, allí donde el arte solo se lo encuentra en la naturaleza hostil; y creció entre callecitas de piedra polvorientas, que en el invierno se convertían en anegados lodazales. Dura realidad primaria para quien estaba destinado a convertirse en exquisito y delicado artista.

De muy temprana edad, junto a Manuel Velasteguí -hoy también un renombrado escultor-, aprendió el manejo del cincel y el martillo trabajando como marmolista en el diseño y creación de lápidas y cruces. Más tarde, habiendo descubierto su habilidad y vocación escultórica, ingresó a la Escuela de Bellas Artes, que tuvo que abandonar cuando esta pasó a ser colegio y le fue exigido haber aprobado el tercer año de secundaria, que por razones obvias no había podido terminar. “Esto me golpeó mucho, pero me dio más empuje y fuerzas para continuar. Poco tiempo después montaba mi primera exposición. Fue en el año 1974”.

Para esa época ya había empezado a exponer sus piezas en la tradicional exposición del barrio Las Peñas, que se celebra cada año en homenaje a la fundación de la ciudad, y había obtenido -a los dieciocho años de edad- el Segundo Premio del Salón Nacional de Escultura de Guayaquil.. Al año siguiente ganó el Premio Unico del Festival de Arte y en 1976 obtuvo el Primer Premio en el Salón Nacional; galardones que volvería a obtener en 1984 y 1987.

En 1977 se animó a exponer en Quito -donde presentó una muestra individual que mereció los mejores elogios- y en 1979 y 1980 expuso su obra en Caracas, Venezuela, donde a pesar de ser un artista totalmente desconocido logró vender la totalidad de sus piezas, mereciendo una vez más el aplauso y los mejores comentarios de la crítica.

Al año siguiente obtuvo una beca para estudiar durante cinco años en la desaparecida Unión Soviética (Rusia). Dos años y medio bastaron, pues en cuanto presentó sus primeros trabajos sus examinadores comprendieron que tenían ante ellos a un genuino, creativo y gran artista, por lo que le acortaron la carrera y le asignaron el trabajo libre de taller en vez de las tareas académicas.

Viajó entonces a Eraván, capital de la Armenia Soviética -país de escultores donde la piedra es el material de construcción y el medio de expresión artística por antonomasia- donde con el maestro S. Bagdasarián hizo prácticas en el Instituto de Artes Plásticas. Al culminar sus actividades volvió a Moscú donde en 1983 obtuvo el Primer Premio en el Festival de Estudiantes Extranjeros de la URSS.

Fue allí, en la Unión Soviética, donde “…la expresión de Cauja se instala con seguridad en un gran camino: escultura de gran solidez, lo mismo en sensuales formas humanas que en deshumanizadas formas geometrizantes. Escultura volumétrica casi sin vacíos, pero rica de sabias sinuosidades mínimas; juegos formales de gran tensión entre lo vital y lo mecánico; formas que revelan sensibilidad agudamente contemporánea” (Hernán Rodríguez Castelo.- El Siglo XX en las Artes Visuales de Ecuador, Banco Central de Guayaquil-1988).

A su regreso al Ecuador se mantuvo durante casi tres años alejado del público, trabajando en silencio y sin descansar, y más tarde presentó una exposición en la galería Madelaine Hollander en la que ratificó sus condiciones de gran artista. “Los mármoles y metales rezuman calidez vital. Hay fuerza y delicadeza, a la vez, en los volúmenes. Aves o desnudos, esculturas funcionales, figuras colgantes, mesas, imágenes óseas, casi todas exhalan aires de erotismo ponderado a flagrante. Las superficies pulidas o combinadas con la rusticidad matérica invitan a la contemplación pero también al tacto” (Lenín Oña.- Ravista Diner No. 83, Ab. 1989).

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