Villalengua Y Marfil Juan José

Juan-Jose-Villalengua-y-Marfil

Funcionario español nacido en la ciudad de Vélez, en la provincia de Málaga, por el año 1748.

A los 26 años de edad llegó a Quito acompañando a su suegro -don Ramón García de León y Pizarro- que venía a ocupar la Presidencia de la Audiencia- quien cabía conseguido para él el cargo de Fiscal de la Audiencia, y su primera preocupación fue la de brindar protección a los indios de la provincia correspondiente, que constantemente eran maltratados no sólo por los ciudadanos comunes sino también por las autoridades españolas. Diez años más tarde -y gracias a las gestiones realizadas por su suegro- fue nombrado Presidente de la Real Audiencia de Quito, y asumió dicho cargo el 4 de mayo de 1784.

«El nuevo Presidente era ilustrado y estaba deseoso de adquirir méritos haciendo obras que redundaran en beneficio de los pueblos confiados a su dirección y autoridad. Villalengua fue quien mandó empedrar todas las calles de la ciudad; pues, hasta esa época, no lo estaban sino las del centro; hizo que se blanquearan las paredes exteriores de todas las casas y estableció carretas urbanas destinadas a recoger la basura y servir para el aseo de la población. Varón de ánimo generoso, discurrió también formar paseos públicos, donde los vecinos gozaran de honesto recreo y esparcimiento; y, de acuerdo con el Cabildo Civil de Quito, plantó la primera Alameda y el primer jardín público que hubo en esta capital» (F. González Suárez.- Historia General de la República del Ecuador, tomo II, p. 1231).

Fue un tenaz detractor del Dr. Eugenio Espejo, a quien inclusive, en 1787, ordenó investigar, detener, y trasladarlo a Quito, cargado de grillos -cual vulgar delincuente-, para ser encerrado en húmeda celda, donde permaneció durante largo tiempo. A pesar de eso, desarrolló una intensa actividad destinada a impulsar la instrucción pública y procuró una ordenada distribución de la caridad en pro de los mendigos y pordioseros.

Finalmente, luego de haber redactado una Memoria para su sucesor en el mando -cosa que ningún gobernante había hecho con anterioridad-, su gobierno terminó en el año 1790.

Posteriormente fue trasladado a Guatemala con los mismos cargos y honores que había disfrutado en Quito.

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