Torres Belisario

Belisario-torres

Militar, político y periodista guayaquileño nacido el 4 de septiembre de 1863.

Todos sus estudios los realizó en su ciudad natal, y al culminarlos se dedicó al comercio al tiempo que hacía sus primeras intervenciones en el campo de la política.

Identificado con los principios y postulados liberales que desde 1852 habían empezado a germinar en nuestro país, tuvo importante participación en los movimientos políticos y revolucionarios que estallaron entre 1884 y 1887 en contra del gobierno constitucional del Dr. José María Plácido Caamaño, y el 1 de febrero de 1888, junto a don Manuel Martínez Barreiro fundó el «Diario de Avisos» de Guayaquil, por medio del cual defendió ardorosamente los ideales liberales.

Posteriormente intervino de manera significativa en todos los movimientos y acciones que culminaron el 5 de junio de 1895 con el triunfo de la Revolución Liberal, luego de lo cual concurrió, bajo las órdenes del propio Gral. Alfaro, a la campaña del interior. Asistió a los triunfos de Socavón, Chimbo y Gatazo, y finalmente entró con los vencedores en Quito.

El Gral. Alfaro lo nombró entonces Comandante de Armas del Azuay, cargo desde el cual tuvo que enfrentar la reacción conservadora de 1896, que lo hizo prisionero luego de reñida lucha librada el 5 de julio en las calles de Cuenca. Poco tiempo después pudo ser liberado por las fuerzas alfaristas encargadas de pacificar la ciudad.

Luego del pronunciamiento que a finales de diciembre de 1911 desconoció al gobierno del Dr. Carlos Freile Zaldumbide, marchó a la campaña del interior al mando de la primera división del ejército revolucionario para enfrentar a las fuerzas del gobierno comandadas por el Gral. Leonidas Plaza, y el 11 de enero de 1912 fue derrotado en la Batalla de Huigra.

«El Coronel Belisario Torres, jefe de las fuerzas montero-alfaristas, fue hecho prisionero y llevado a Quito. En las puertas del Panóptico, lo abalearon por la espalda.

-¡Cobardes! ¡Así no se mata a un prisionero indefenso y amarrado! -exclamó.

¿Al hospital? No. Antes quisieron obligarlo a firmar una declaración culpando al pueblo, a un disparo anónimo, de su muerte. Con sus últimas fuerzas, se negó a la infamia» (Alfredo Pareja Diezcanseco.- La Hoguera Bárbara, p. 401).

Fue el 20 de enero, y de alguna manera, este crimen marcó el inicio del Asesinato de los Héroes Liberales.

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