Segura Pancho

Pancho-Segura

Tenista guayaquileño nacido el 21 de junio de 1920 en un humilde barrio de Guayaquil, donde vivió hasta los 19 años, junto a su madre, en una casa con piso de tierra.

En su infancia, debido a sus piernas torcidas que fueron resultado de su nacimiento prematuro, del raquitismo y de una hernia doble; sus amigos de barrio y compañeros de escuela lo apodaron “Pata de Loro”

Desde muy niño, para ayudar a la economía de su hogar empezó a trabajar de “pasabolas” en el Guayaquil Tenis Club, donde ocasionalmente “alternaba” con los jóvenes socios del club como el “Gordo” Ycaza, Juan y Martín Aguirre, y otros que, cuando no tenían con quien jugar, lo llamaban para que se ponga al otro lado de la red. El pequeño “Pancho”, que apenas tenía fuerzas para sostener la raqueta, hacía esfuerzos supremos para responder bien ubicados pelotazos, empleando para el caso ambos brazos. Empezaba entonces a escribirse la leyenda y a definirse un nuevo estilo de juego.

Poco a poco su presencia empezó a llamar la atención de los socios del acreditado club guayaquileño, y especialmente de los jugadores que día a día eran superados por la calidad incuestionable de quien en pocos años había logrado –con individual dedicación y esfuerzo- una maestría en el deporte blanco.

Su carrera internacional, después de haber vencido a todos los rivales que se le enfrentaban en Guayaquil, se inició en 1938, en Bogotá, durante los Juegos Bolivarianos, donde empezó a escribir su nombre con letras de oro en la historia del tenis.

No había otro igual, la leyenda continuaba, y durante la década del 40, con su raqueta recorrió el mundo derrotando a los campeones más renombrados. A principios de la década del 50 alcanzó la cumbre de la fama y la gloria, cuando por tres ocasiones, en 1950, 1952 y 1953 se coronara Campeón Mundial de Tenis.

En 1958, con 38 años de edad, Pancho Segura realizó una hazaña que nadie habría considerado posible. En el Masters Round Robin Championship, de Los Angeles, derrotó en encuentros sucesivos a otros grandes, como: Pancho González, Rex Hartwing, Tony Trabert, Lew Hoad y Ken Rosewall. Con eso, una vez más se consagró Campeón del Mundo.

A Pancho no le importaba la ciudad en la que actuaba, podía ser la más linajuda o la más humilde, pero él se desempeñaba siempre como si estuviera haciéndolo ante los monarcas de Europa. Gracias a su perseverancia y a pesar de su forma defectuosa de tomar la raqueta, desarrolló un buen revés y su saque se hizo muy eficaz. En su servicio aprovechaba todo el peso de su cuerpo para efectuarlo con potencia.

“No es tanto su capacidad de jugador lo que le ha dado prestigio profesional, sino la forma en que la emplea: Utiliza las dos manos como un croupier de Las vegas”, dijo Tony Trabert después de ser derrotado por Pancho en un encuentro decisivo. “Nunca se sabe lo que va a hacer. Hace fintas con los hombros, espera hasta el último momento antes de adoptar una decisión, mira en una dirección y lanza la pelota en otra, y se ha hecho maestro en el arte de escoger las jugadas que le convienen. Pero sus armas decisivas son una gran agilidad y un fervor extraordinario” mencionó en una ocasión Parker, quien derrotó a Pancho como amateur, pero que luego descubrió que no podía con él como profesional.

Radicado en Hollywood, California, desde hace muchos años, Francisco Segura Cano -a pesar de su avanzada edad- no ha abandonado la práctica del tenis y se dedica a enseñar y a entrenar a grandes personalidades del cine y la alta sociedad californiana. Entre sus pupilos más destacados se encuentra el aclamado campeón mundial Jimmy Connors.

Pancho Segura -que nació pobre y enfermizo- con una raqueta en sus dos manos se hizo célebre, campeón y rico, es una leyenda viviente del tenis mundial y orgullo de todos los ecuatorianos, especialmente de los porteños. Una importante avenida de Guayaquil lleva su nombre y su efigie apareció hace algunos años en los sellos de correos de 50 centavos.

 

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