Pedro Carbo

Pedro_Carbo

Repúblico guayaquileño nacido el 19 de marzo de 1813, hijo del Crnel. José Carbo Unzueta y de la Sra. Josefa Noboa y Arteta.

Era muy joven cuando estalló en guayaquil la Revolución del 9 de Octubre de 1820, pero ya desde entonces comprendió que los hombres tenían un destino y una obligación con la patria. Estos conceptos le acompañarían durante toda su vida.

Después de haber realizado sus primeros estudios en Guayaquil, Vicente Rocafuerte lo llamó como su secretario, y junto a él viajó a México donde vivió esos años de insurgencia y revolución independentista; aprendió entonces de Rocafuerte las sutilezas de la política y empezó a formar su propia personalidad a base de principios de lealtad, fidelidad, igualdad y libertad.

Por eso, debido a su ausencia no pudo asistir al nacimiento de la República del Ecuador, luego de que, convocada por el Gral. Juan José Flores, se reunió en la ciudad de Riobamba, el 14 de agosto de 1830, la Primera Constituyente.

Volvió a Guayaquil en 1833 e inmediatamente comenzó a figurar en la vida pública y política del país. En 1835, al iniciarse el gobierno constitucional del Dr. Vicente Rocafuerte fue llamado para desempeñar el cargo de Oficial Mayor (Subsecretario) del Ministerio de lo Interior y Relaciones Exteriores, y un año más tarde fue nombrado Secretario de la Comisión Codificadora y enviado como Secretario de la Legación Ecuatoriana ante el gobierno de Nueva Granada (Colombia), donde además actuó como encargado de negocios. Posteriormente pasó al Perú donde desempeñó los mismos cargos.

Consumada en Guayaquil la Revolución Marcista que 1845 puso fin a quince años de dominación floreana, fue nombrado Ministro General del gobierno provisional que integraron los señores Vicente Ramón Roca, José Joaquín Olmedo y Diego Noboa, y fue uno de los comisionados por el gobierno de Guayaquil para tratar con el Gral. Flores los términos bajo los cuales se firmó el Tratado de Virginia.

Ese mismo año asistió como Diputado por la provincia del Guayas a la Convención Nacional que se reunió en Cuenca, y más tarde concurrió también a varias asambleas en representación de las provincias del Guayas, Pichincha y Chimborazo.

Hasta 1860 continuó desarrollando una importante labor destinada a orientar la política de la patria y arrumbarla por los caminos del progreso, y más tarde combatió duramente al primer gobierno del Dr. Gabriel García Moreno.

Poco tiempo después y desempeñando las funciones de Jefe Superior de la Gobernación del Guayas, era ya una de las figuras más prominentes del momento, y se había convertido “en el oráculo de la ciudad, educándola en la doctrina liberal al mismo tiempo que se mantenía dentro de la iglesia católica” (Elías Muñoz Vicuña.- Pedro Carbo: Obras).

A principios de 1862, época en que el Dr. Gabriel García Moreno hacía pesar su terrible acción renovadora y depuradora en todas las esferas de la nación, en Guayaquil se imponía la necesidad de crear una biblioteca pública para dar servicio cultural a la todos sus habitantes. García Moreno había nombrado Gobernador de la Provincia a don Vicente Piedrahita, y la ciudad había elegido a don Pedro Carbo como Presidente del Concejo Cantonal.

La presencia de don Pedro Carbo en el Cabildo marcó una de las etapas de mayor desarrollo en la historia de esta ciudad -comparada solamente a las que se vivieron en épocas de Rocafuerte y de Urbina- la misma que se inició el 24 de marzo de 1862 cuando -conciente de que uno de los más importantes beneficios que puede recibir una colectividad es la ilustración a través de la lectura- creó la Biblioteca Municipal de Guayaquil, aportando para el caso con una donación de 100 libros de su propiedad.

Al año siguiente -el 14 de mayo de 1863- como Presidente del Cabildo logró que el Concejo se pronuncie en contra del Concordato que un año antes García Moreno había firmado con la Santa Sede, por considerar que el mandatario había violando preceptos claramente establecidos en la Constitución, atropellando los derechos de una facción de ecuatorianos que no simpatizaban con la Iglesia Católica. La posición adoptada por don Pedro Carbo, lo definiría -para toda su vida- como un líder indiscutible y uno de los principales ideólogos del Partido Liberal.

En 1864 fue propuesta su candidatura a la Presidencia de la República en representación de los partidos políticos que hacían oposición a García Moreno, pero cuando éstos comenzaron a fraccionarse por anteponer sus intereses políticos a los de la patria, prefirió renunciar a su postulación en una verdadera demostración de patriotismo, modestia y buen juicio. Fue entonces tenazmente perseguido por el mandatario quien lo obligó a exiliarse, por lo que se trasladó a París, Francia, donde permaneció hasta 1865 en que regresó nuevamente a Guayaquil al iniciarse el gobierno de don Jerónimo Carrión.

En 1867, como Presidente del Poder Legislativo se empeñó en convertir en realidad una vieja aspiración: la creación de las universidades de Guayaquil y Cuenca, para lo cual, el 18 de octubre expidió el decreto correspondiente.

Dos años después el partido liberal presentó nuevamente su candidatura presidencial, pero se excusó de intervenir y renunció en favor del Dr. Francisco Javier Aguirre Abad. Meses más tarde volvió a combatir a García Moreno luego de que éste dio un golpe dictatorial para derrocar al presidente Dr. Javier Espinoza, con el propósito de evitar el seguro triunfo electoral del Dr. Aguirre Abad. Por esta razón, y con la acusación de haber conspirado en contra del régimen, sufrió un nuevo destierro al Perú.

Volvió al Ecuador en 1875 a raíz del Asesinato de García Moreno, y al año siguiente, luego de los combates de Galte y Los Molinos, que pusieron fin al gobierno del Dr. Antonio Borrero y llevaron al poder al Gral. Ignacio de Veintemilla, fue nombrado por éste para el cargo de Ministro General. Pocos meses más tarde, debido a discrepancias de orden político y administrativo prefirió renunciar a dichas funciones; sin embargo, al asistir como Diputado a la Asamblea Constituyente que se reunió en Ambato en 1878, dio su voto para elegir al Gral. Veintemilla como Presidente Constitucional de la República.

Posteriormente fue acusado de conspirar contra el régimen y una vez más fue desterrado al Perú.

“A principios de 1882 atravesaba el Ecuador uno de esos períodos de calma que, comúnmente, por indiferentismo, se llama de paz, en mi patria. La dominación constitucional de Veintemilla tocaba a su término, y la Carta Fundamental prohibía su reelección. Había, pues, en perspectiva, elecciones para nombrar al presidente sucesor. La opinión designaba al honradísimo ciudadano don Pedro Carbo, como candidato popular. El triunfo de este eximio repúblico en el campo electoral se presentaba como inminente, cuando el 26 de marzo Veintemilla se hizo proclamar dictador, con el objeto de perpetuarse en el poder…” (Eloy Alfaro.- Narraciones Históricas, p. 211).

Estallaron entonces en la República varios movimientos revolucionarios, y en Manabí y Esmeraldas, junto con el Gral. Eloy Alfaro fue nombrado Miembro del Gobierno Provisional de la Costa. Finalmente, luego de la batalla que el 9 de julio de 1883 puso fin en Guayaquil a la dictadura, fue aclamado por unanimidad como Jefe Supremo de la Provincia del Guayas, oportunidad que aprovechó para fundar, el 9 de octubre de ese mismo año, la Universidad de Guayaquil.

Fue un patricio que sirvió al Ecuador desde varios cargos públicos y privados: Fue Presidente, Vicepresidente y Vocal del Concejo Municipal de Guayaquil; fue Ministro de Estado, Senador y Diputado; y creó la Biblioteca Municipal de Guayaquil, que fue fundada el 14 de marzo de 1862, con cien libros que él mismo donó para tal objeto.

Escribió importantes artículos históricos y políticos que aparecieron en casi todos los periódicos de la época y publicó su obra “Páginas de la Historia del Ecuador”.

Luego de una intachable vida dedicada al servicio de los más altos intereses de la patria, don Pedro Carbo murió en su ciudad natal, Guayaquil, el 24 de diciembre de 1894.

 

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