Constante Theo

Theo-Constante

Pintor guayaquileño nacido el 10 de abril de 1934, hijo del Sr. Teobaldo Constante García y de la Sra. Elena Parra.

“Nací artista. Muchas veces lo he comentado; pero a esta edad, la de hoy, repetiré que uno de los momentos más agradables en que se inicia mi vida feliz, fueron aquellos en que recibí como juguetes, los materiales que mi padre dejaba a un lado de su trabajo de pintar y modelar; lápices, carboncillos, pinceles, acuarelas, témperas, óleos y arcillas”

Con esos antecedentes, es comprensible que a temprana edad ingresara a la Escuela de Bellas Artes de Guayaquil donde se destacó como un aprovechado estudiante, razón por la cual y gracias a una adecuada preparación académica, fue becado por el gobierno español para asistir a la Academia de San Fernando, en Madrid.

“…Después de la suma de aprendizaje en la Academia,  se interesa por los pronunciamientos externos, quedando en su haber la disposición formal a través del pincel ancho, con lo cual logra la síntesis cezanniana, más rugosa que en este antecesor, pues los empastes, ya conocidos por Constante quedan activando su entusiasmo. En tal actitud de cambios va fundiéndose la disposición síquica a la cual se aviene como medio de trabajo” (Humberto Moré.- Actualidad Pictórica Ecuatoriana, 1980).

En sus inicios –ya de regreso en Guayaquil- fue seducido por lo figurativo, presentando trabajos en los que se puede apreciar un sondeo de formas, composición y cromática.  Obtuvo entonces, en 1955, el Primer Premio Municipal, Medalla de Oro. Más tarde su obra pasó a una mezcla del informalismo español –que tanta influencia ejerciera sobre él- con sus trazos y colores llenos de luz, de iluminados bermellones, vibrantes cobaltos y extensos campos de amarillo o rojo puro, determinados por violentos trazos en negro.

En 1958 obtuvo el Segundo Premio en el Salón de Octubre de Guayaquil; y al año siguiente una Mención de Honor en el Salón de Julio y nuevamente el Segundo Premio en el Salón de Octubre. En los años siguientes, a medida que su estatura pictórica crecía obtuvo, en 1960, el Primer Premio en el Salón de Julio; en 1962 el Primer Premio en el Salón de Octubre; en 1964 nuevamente el Primer Premio en el Salón de Julio y en 1968 el Primer Premio Pintores Nacionales en la Bienal de Quito.

Encontramos entonces a un Theo que –sin salirse del informalismo- es mucho más firme en sus trazos y maneja con sabiduría cromática las texturas y los colores. “Los fondos se enriquecen: llegan a ser una tensa composición de planos de color y forma. Y solo un exacto trabajo métrico evita que entren en conflicto con los trazos que sobre ellos advienen. En obras de especial tensión, sobre fondos sombríos se abaten masas obscuras y sobre ellas estallan formas luminosas, trizadas. Esos trazos cobran, más allá de su brío gestual, algo de sígnico”(Hernán Rodríguez Castelo.- Diccionario Crítico de Artistas Plásticos del Ecuador del Siglo XX).

La obra de Theo ha estado presente en las más importantes exposiciones individuales y colectivas de Guayaquil, Quito, Lima, Cali, Miami, New York, Madrid y Sao Paulo, donde ha merecido el aplauso y el reconocimiento del público, y los mejores comentarios por parte de la crítica especializada.

Capítulo aparte –poco conocido- de su vida es su labor docente como maestro en todos los niveles educativos, escuelas, colegios y universidades.

 

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